Acabo de leer en internet, sinceramente no se si sea correcto o la fuente sea confiable, que, al contrario de lo que había interiorizado como un pensamiento cualquiera, al parecer estaba completamente erróneo, el atún en lata no es un alimento saludable, o bueno, al menos no es saludable consumirlo con frecuencia. A pesar de ser una buena fuente de nutrientes que resultan fundamentales para el correcto funcionamiento de muchas de las funciones orgánicas de nuestro cuerpo, como tener un aporte considerable de proteínas y ácidos grasos, así como ofrecernos vitaminas y minerales esenciales, el atún en lata contiene altos contenidos de sodio, grasas y conservadores, y por lo visto, niveles perceptibles de mercurio que en grandes cantidades pueden suponer un riesgo para la salud. Aunque estos factores no suponen un daño directo y se han erigido alternativas que buscan reducir estos factores negativos, según las fuentes que consulté se recomienda que tomando en cuenta los distintos componentes no consumir más de 2 latas de tamaño estándar a la semana .No se ustedes pero para mi el enterarme de esto es todo un acontecimiento.
Siempre fui un niño de dimensiones por encima de la media, la mayoría de personas de mi contexto y probablemente ustedes más allá de él entenderán esto como algo que no está fuera de lo común, al fin y al cabo, ¿no es este un signo de ser un niño fuerte y saludable?, considerando que México se ha mantenido dentro de los países con mayores índices de obesidad infantil en el mundo desde hace tiempo se podría argumentar lo contrario, en su momento no tuve problemas, hasta que llegó la adolescencia, cuando advertí los cambios irreversibles que la pubertad trajo en mi cuerpo mi entorno psicológico tuvo una revelación severa acerca de los estándares y definiciones de belleza, en pocas palabras, cuando creí que que las niñas no se fijarían en una persona con el físico como el mío empecé a preocuparme, y en aquel momento sucedieron dos cosas que han marcado mi personalidad hasta la fecha, empecé a usar desodorante y deje de comer tortillas. Sumado a estas inquietudes, en mi casa empezaron a suceder cambios significativos relacionados a nuestro consumo de alimentos y el cuidado de la salud, mi mamá empezó a interesarse por el mundo del bienestar, y entre catálogos de "omnilife" y rutinas de zumba frente al televisor de la sala de estar, se dedicaba a comprar y preparar solamente comida que fuera de provecho según ella, sacó de la alacena toda lo que veía como mera basura y comenzó a traer únicamente alimentos que en su envase o etiqueta tuvieran la palabra "light", "zero" o "natural"; desde entonces mi estómago no tolera la leche entera, el azúcar normal, muchos tipos de aceite y alimentos especialmente grasosos. Todos dirán que me quejo de que alguien al fin se preocupó por nuestro bienestar y nos trato de ofrecer lo mejor, sinceramente para mi no fue un cambio muy significativo, fue más un proceso paulatino que un cambio súbito, y al fin de cuentas, yo no sabía cocinar ni tenía dinero para comprar chucherías, así que me tuve que atener a lo que mi madre nos preparaba. Todo fue viento en popa y así nos mantuvimos por algunos años, este cambio en nuestra rutina alimenticia sumado a que comencé a realizar actividades deportivas y al aire libre con mis hermanos y amigos dio pie a surgiera una transformación en mi aspecto físico, no voy a decir que desarrolle un cuerpo de adonis completamente sano y escultural, al contrario, simplemente era un jovencito flacucho más, por cierto, con un bigote de tres pelos que era pésimo pero hacia que cada que me veía al espejo observa al hombre más varonil que había existido. En fin, el tiempo pasó y con los cambios de vida tome un carácter más independiente en relación a lo que consumía y como cuidaba mi cuerpo y aspecto, en general me mantuve igual, alimentos balanceados y suficientes con una que otra pequeña tentación entre platos, fui a la universidad y en mi mente el objetivo era el mismo, no era tanto el desarrollar un hábito de alimentación y vida formidables, pero sí mantenerse en el estándar que venía manejando; la experiencia solitaria del foráneo llevo un poco a corromper esta percepción y añadido a mi reciente comienzo en las relaciones sentimentales formales se rompió por completo mi estética y lo poco "fitness" que puede ser, engorde cerca de 15 kilos en un periodo de tiempo relativamente corto. En su momento no percibí la cuestión tan abrupta que me amenazó, me sentía confiado y de una u otra forma, de manera general, disfrutaba de como pasaba mi día a día; hasta que llegaron la depresión y los desafíos intimidantes del comienzo de la vida adulta, ahora que lo pienso, en mi caso no fue tan difícil ser adolescente como lo está siendo comenzar a ser adulto, me pregunto por qué nadie habla de ese contraste de experiencias.
Me ahogue en problemas psicológicos, termine mi relación, me distancie de muchas personas y cosas de las que disfrutaba y todo eso me llevo a recluir mi personalidad en poco menos que gustos específicos y rutinas cotidianas tan simples, llanas y repetitivas que serían dignas de cualquier organismo mecánico unidimensional y sobrio. No había objetivos claros y por lo tanto todas las acciones que emprendía estaban dirigidas a mantener un estado de semi-supervivencia que me permitiera afrontar el dolor de la existencia un día más, y así me manejaba, todo lo que comía y hacía respecto a mi salud se enfoca en afrontar un día a la vez. En su momento bajé mucho de peso, quizá de pesar unos 75 kilogramos que fue mi máximo, bajé hasta unos miseros 55 kilogramos, también en un periodo de tiempo relativamente corto. En un momento todos pasaron a utilizar el mismo cuestionamiento cada vez que me veían en un sentido diametralmente opuesto, ¿Qué te pasó?. Como en una ligera etapa emo que tuve durante mis años mozos, la imagen frente al espejo dentro de mi cabeza empezó a resultar de importancia ínfima, ignorantemente todo lo que pensaba era, al menos ya no tengo riesgo de que me de un infarto al subir las escaleras; la cuestión era, que aun y estando delgado (de mas), mi salud estaba por los suelos.
Creo que fue a raíz de toda esta relación de eventos que surgió en mí una inquietud perversa por estar constantemente preocupado por mi imagen corporal, llevo años sin tener un autoestima y autoconcepto corporales dignos de ser llamados "buenos", "altos" o "dentro de lo normal", se que todos tienen problemas con cómo se ven, al fin y al cabo no deja de ser una cuestión de valoración e identidad humana mas, el viejo tema de no ser perfectos y no estar contentos con ello, por un lado es positivo, pues nos da el coraje suficientes para encontrarnos asiduamente en la búsqueda de métodos para mejorar y mantenernos en un estado óptimo. Hasta hace quizá un año fue donde me dije que tenía que dar el paso en el hecho de fomentar un hábito saludable, estaba (estoy) en ese proceso difícil en el que te das cuenta de que a partir de ahora tu vida depende enteramente de ti y las consecuencias de lo que hagas con ella estaban dirigidas principalmente a ti mismo, nadie intervendrá por ti, o al menos, a nadie le importara lo suficiente como para sacrificarse en que entiendas algo de determinada manera. Todos hablan de que hay que hacer cambios positivos en nosotros, nadie habla de manera real de lo verdaderamente difícil que esos cambios implican, si nunca creciste en un ambiente y con una educación que puntualiza estos elementos te será una tarea encarecidamente compleja, pero por experiencia te he de decir lo mismo que escuchas de boca de todos esos fanfarrones, siempre vale la pena. Llevo algunas semanas comprometido con el hecho de mejorar mis modos de consumo y actividad, centrándonos en esos dos factores mas que nada, por que también he considerado otros como el buen descanso, el afrontamiento del estrés, la vida sexual, la salud laboral, la higiene física y psicológica, la conexión con el mundo social, el establecimiento de un marco de valores y de una figura espiritual sólida, todos aspectos importantes en la integridad de la valoración del ente individual, del humano si así quieres verlo; siempre he considerado una ventaja mi educación en ciencias de la salud, es un parteaguas importante para mis decisiones relativos a cuestiones de salud y salubridad tanto personales como grupales; no es lo mismo tener el por que y tener fundamentos a partir del cual dirigirte qué estar solo en el vacío sin rumbo ni dirección.
Hoy en día trato de mantener un consumo moderado de alimentos chatarra, trato de balancear y complementar en calidad, cantidad y variedad adecuadas mis porciones de comida principales, trato de mantenerme en constante actividad dentro de mis horas más vivas, intento hacer rutinas de ejercicio diario que complementan y trabajan distintas funciones y grupos musculares, cuando se puede trato de obtener todo el sueño posible que me permita sentirme descansado durante el día, busco relacionarme con las personas de mi alrededor de manera más amena, agradable y en ocasiones más profundo, rio más, medito, satisfizo mis necesidades sexuales dentro de los límites que considero sanos y permisibles, disfruto de mis pasatiempos de manera más relajada, implementar rutinas de higiene favorables, me abro a nuevas experiencias y gustos, trato de manejarme como pienso que es correcto; en fin, me mantengo en la lucha.
A pesar de todo esto que digo, soy una persona que está lejos de ser perfecta, al contrario, como todos, soy un ser perecedero, intolerable a ratos, perverso a su manera, voraz en distintos modos, libertino e irresponsable, con características obscenas, tendiente a lo vicioso, sucio, malo; en pocas palabras, soy humano. Y aunque hoy me di cuenta de algo que resultó ser un golpe duro para mi (El atún en lata no es tan bueno como pensamos), también me doy cuenta de que quizá no todo tenga que ser de esa forma, que podemos vivir sin atosigarnos, que hay algo más allá, donde claro que importen todas estas cuestiones, pero lo que consideramos bueno se encuentre más allá, siempre he pensado que el ser buenas personas es un fin último respetable para cualquier condición humana, puede que sea algo imposible de conseguir, pero en ese sentido tan solo tenemos que preguntarnos, ¿Qué significa ser buena persona?, ¿Qué significa para ti, querido lector, ser buena persona?
Quería utilizar esta entrada para tocar más temas, un poco más profundos, de los que quería hablar, lamentablemente se nos cruzó la imagen de una prístina y corriente lata de atún; yo lo suelo preparar muy sobriamente, me basta tener un fondo de verdura picada como tomate, cilantro, pepino y apio, combinada con un poco de limón y sal para complementar y por último revolverlo con atún para degustar en una tostada integral o hasta directo. Es triste que a partir de ahora, aunque sea uno de mis platos comunes, ya solo lo comeré máximo dos veces por semana, que resulta irónico, porque probablemente ya lo hacía así.
Por cierto, el atún es el único alimento de mar que como.
🐟

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