sábado, 4 de enero de 2025

FILOSOFÍA DE MEDIANOCHE





Escribo esta entrada especialmente temprano por la mañana, mis horarios de escritura no suelen ser del todo regulares, simplemente escribo cuando puedo y quiero. No ha asomado el sol aun y mi casa en este momento repleta de gente se encuentra en completa quietud, no hay un alma en alerta, todos desvelados por atender compromisos familiares de los que hablaré más adelante. Como de costumbre, soy el único vagando por pasillos oscuros pero bien conocidos, mientras me preparo para escribir este vago intento de texto me levanto de la silla de mi escritorio y me encamino a la cocina por un aperitivo de media madrugada, al cruzar el recibidor me percato de que la habitación de invitados cerca de la entrada donde duerme mi tia se encuentra con la puerta abierta, divago entre la reflexión de que quizá estén fuera de casa y haya olvidado cerrarla, echó una ojeada breve y me doy cuenta que hay un bulto postrado en la cama con cero migas e intenciones de despertarse, evidentemente es la propietaria de la habitación. Entre mi confusión y mi hambre me dirijo al refrigerador, tomo mi pedazo de pan, relleno una botella de agua que estaba cerca y me regreso a mi cuarto, le doy un trago a la botella y cinco minutos después escribo esto. La idea puede no resultarles extraña a todos, de hecho, puedes decir que es algo aparentemente normal, quieres aprovechar el ambiente frío de fuera, dejar que el aire circule y estar preparado por si existe algún ruido que presagie inconvenientes; hasta ahí lo entiendo, pero mi mente no pudo evitar señalar una inseguridad que hasta ahora no había concebido, no me gusta dormir con la puerta abierta, y ni siquiera es eso, es algo más profundo; tengo aberración porque exista la posibilidad de que alguien perturbe mi sueño. Considérenlo, estás ahí, vulnerable, con la defensa abierta a tus bruces, imagina que cualquier sujeto podría intervenir de formas puramente deleznables, ya se, estoy exagerando.

La familia aún se encuentra recuperándose de unos días de fiesta bien merecidos, antier, además del respectivo festejo de año nuevo, el día de antier uno de mis hermanos mayores cumplió 28 años, por lo mismo, aprovecho para celebrar en compañía de nuestra familia aquí mismo, no fue nada del otro mundo, nos juntamos a preparar y cenar carne asada, platicar y jugar un rato sin advertir las vicisitudes de la vida común. Para ser sincero nos divertimos en grande, fue un rato ameno, de hecho, desde hace tiempo que no me daba la oportunidad de convivir así con mi gente querida, especialmente estos días, que en mi cabeza traía un aire de querer aprovechar un par de días para descansar, liberarme del estrés que supone el año nuevo y todo lo que me atormenta y pasar un momento plácido con gente cercana, hasta fue una de esas ocasiones en las que me arregle para la ocasión. Como digo, no fue nada del otro mundo, simplemente subí, salude a todos, tuve un par de conversaciones aisladas infructíferas, me entretuve observando las peripecias de mi sobrino, me junte con el grupo a jugar unas cuantas rondas de basta (eh, ahora saben el porqué de la imagen de cabecera), cene y me volví a sentar a dejar que todo se dirigiera tranquilamente, viendo pasar el tiempo me levante y decidi bajar definitivamente, un poco para dejar descansar mi batería social, además, me sentía ya un poco cansado y con sueño y pensé que sería bueno dejar las cosas de momento por las buenas, me despedí de los pocos a quien tenía a mano y me encerré en el cuarto, ya una vez dentro me cambie la ropa por un conjunto más cómodo y me acosté a leer el segundo volumen the sandman en lo que el arenero vertía sus suaves polvos sobre mi; y así querido lector, fue como acabó una buena noche de juegos.

Como ven todo tranquilo, una entrada que quizá no aporte mucho con temas profundos y filosóficos que reflexionen en torno a cuestiones importantes, más que una simple crónica de una noche especial, especial por un lado, por que una persona relativa festejaba un día único, especial por que la familia se reunía para convivir y sentirse unidos y apreciados; y especial sobre todo, por que por primera vez en bastante tiempo fui consciente de que no estaba en un lugar en el que no quería estar. Eso dice mucho de mi, soy una persona a la que la vida la ha llevado a querer tener siempre el control en esas situaciones, ya me he puesto en demasiados lugares donde no quería estar y de los cuales no podía salir, supongo que tolerar, adaptarse y superar ese tipo de situaciones es parte de la vida y te ayuda a crecer y forjar tu carácter, pero créanme que es algo que odio activamente.

Para Ramon, ¡feliz cumpleaños!


🚪

No hay comentarios.:

Publicar un comentario