Hace tiempo que no dedico una entrada del diario a elaborar una reseña individual sobre alguna obra, ya sea libro, película, álbum musical, campaña de videojuegos, etc. La razón es sencilla, hay muchísimos temas de los que quiero hablar. Además, disfruto de dejar pasar el tiempo entre una publicación y otra porque así siento que puedo dejar respirar el órgano creativo. Y sin alejarnos mucho, una de las mayores razones es que no me gustaría convertir el diario en una colección de reseñas o algún tipo de medio donde mi principal enfoque sea la crítica. La opinión es libre pero también la considero algo que a veces es mejor guardarse.
Fin de guardia (End of watch, por su idioma original) es una novela de género policiaco y sobrenatural escrita por el autor Stephen King. Traída al público en el año 2016 representa el tercer y último capítulo de la reconocida trilogía de “Bill Hodges”, comenzada en el año 2014 con la obra “Mr. Mercedes” y continuada con “Quien pierde paga” en 2015.
En los albores de su inicio, la trilogía, a grandes rasgos, nos cuenta la historia de Bill Hodges, personaje principal de la saga, un policía retirado y ahora un detective privado que se enfrentará a uno de los casos más infames y angustiantes de su carrera. Junto con un grupo de personajes particulares a los que se unirá, se encargará de echarle guante a un criminal despiadado que ha causado una verdadera tragedia arrollando a una multitud de personas durante una feria de empleo, produciendo un montón de víctimas y un nivel de consternación cada vez más intenso en la población. En el trayecto de la investigación, la intención por atraparlo se convertirá en una apresurada carrera por averiguar la identidad del desconocido, puesto que, al parecer, sus aterradores planes no han terminado con su primer golpe. Con un aire fresco y su característico estilo, Stephen King se insertó con Mr. Mercedes en un género que hasta ese momento no había explorado a fondo. La peculiaridades que le ofreció el género detectivesco en conjunto con la experiencia como escritor y su habitual maestría manejando el thriller, hacen de este un volumen de inicio bien logrado y de un verdadero disfrute. Es una novela que se concentra en mantenerte siempre en suspenso y al borde de cada página.
Con un final cerrado parecía ser, en un principio, el fin de una historia auto concluida. Lo que sorprendió a propios y extraños cuando llegó a las librerías y a nuestros estantes la segunda entrega “Quien pierde paga”. Un libro que se mantiene en la misma línea del primer tomo de la saga pero que explora una historia completamente diferente. En ella, nuevos personajes no antes vistos terminaran enlazados por la singular trama que recorre el hilo del tiempo a raíz de eventos criminales sucedidos en el pasado. Ahora que ha salido de prisión, un antiguo criminal busca su ansiado tesoro que lleva años pensando en reclamar, mismo que caerá en las manos de Pete Saubers, un chico cuya familia de los suburbios guarda relación con los eventos trágicos del primer libro. Pete se verá acechado por la inevitable amenaza que representa la búsqueda de este nuevo villano reclamando lo que protesta alguna vez le perteneció. En esta continuación, Bill Hodges se interesa cada vez más por los sucesos y las sombras que se ciernen sobre Pete y su familia, buscará, con una participación más reducida de su grupo ya mencionado, proteger al chico a la vez que intenta detener los malvados planes del nuevo personaje. Aunque resulta ser una novela que apostilla en situarse entre las líneas de lo que fue su antecesora, “Finders Keepers” peca de una historia mucho menos sustancial y con menos influencia de los factores que hicieron brillar el primer volumen. Por lo mismo, parece ser que tenemos como producto una historia de relleno, con personajes, que si bien no decepcionan, no resultan ser tan cautivadores , auténticos y voraces como en la primera entrega. La narrativa es más floja y termina por dejarte con un regusto amargo que pide a cántaros el remedio de continuar con los sucesos acaecidos en la “línea principal”.
Es a partir de ahí que King construye la premisa de “Fin de guardia”. Un retorno de los clásicos a lo que suponía ser la trama principal, con los personajes ya conocidos y el villano estelar que encabezaba las pesadillas de los fans más acérrimos de esta saga detectivesca. En este capítulo nos encontramos con una trama singular que representa el eje vertical por el cual la opinión de las personas sobre este libro se encuentra tan dividida. En una parte específica, la historia da el salto del argumento policiaco al terreno de lo sobrenatural en cuestión de una ida por vuelta. Un giro que trastoca todo lo construido a lo largo de dos extensos y bien edificados volúmenes de pura acción realista que lo anteceden. Es por ésto que yo defino el acto de leer Fin de guardia; un libro que si eres un lector constante del autor, te va a obligar, con toda probabilidad y de una manera muy natural, a polarizarte; debido sobre todo a que pone en tela de juicio lo que pensabas que asumías de la saga del asesino del mercedes. King llegará a jugar con esta confusión de sentimientos, y como es de esperarse, pugnara hasta lo imposible por defender la historia que ha construido, poniendo todos sus personajes y recursos en el rol de justificar la decisión que tomó respecto a la historia.
El texto por completo está construido como una fortaleza que amuralla los motivos por el cual vas a tener la posibilidad de tomar partido hacia un bando determinado; en este caso, el de hacer creíble la idea que expone y que después elabora. Razones para creerte lo que estás leyendo, si así lo quieres, no te van a faltar. El mismo escritor se da a la tarea de explicar a viva voz los antecedentes necesarios que servirán de fundamentos para su defensa; es difícil luchar contra ellos, están bien construidos, por un lado, científicamente, por otro lado, desde la técnica literaria hace un excelente labor de convencimiento arrancando sus proposiciones partiendo de la historia anterior (Mr. Mercedes), y metiendo entre líneas, motivo tras motivo, ofreciendo una causa para todas sus consecuencias. Mas no parece que sea suficiente, pues en el lenguaje del escritor todo se resume a una máxima, y esta es que la última decisión la tomas tú como lector, y eso dependerá mucho de la experiencia que hayas tenido leyendo los volúmenes anteriores y con que tipo de ojos veas la saga entera. King te busca convencer pero no te obliga a que te inclines hacia su lado. Pero si hay algo a tener en cuenta, y es que la decisión que tomes al final del día entre un camino u otro, condicionará tanto tu experiencia con la sucesión de escenas que se expone en la línea de eventos, como la valoración final que tengas de la novela. Y sobre la saga.
Algo esencial que destacar es que considero que Fin de guardia es un libro que cuenta con la desventaja de las responsabilidades. A mi me parecen dos las más importantes; la primera, es que es el último volumen, y por lo tanto, significa el cierre de una trilogía querida, con un marco de personajes que es consentido y bien apreciado, (la misma Holly es un personaje de la que hasta día de hoy el autor no puede deshacerse convincentemente) desde el protagonista, los secundarios, los de relleno, hasta el villano. Todos son estimados, todos sufren una transformación y un crecimiento propios, se le da seguimiento a lo que se espera de su personalidad; el control que ejerce la trama y sus giros sobre ellos ya es otro punto y aparte. El representar una culminación ya es un marcador desfavorable, nadie puede imaginarse un buen final que agrade al público, de hecho, quizá sea algo imposible. Estoy seguro de que King pensó y se dio a la tarea de desarrollarlo de la mejor forma que pudo, y eso, como todo, terminará por agradar a los que tenga que agradar. Respecto a esto me encanto el recurso utilizado en la urgencia e inevitabilidad de la enfermedad de Hodges, es un buen final para un protagonista de su calibre, sobre todo a uno que está inexorablemente atado a su villano. Además, funciona para la historia. Me gusto que la continuidad de los personajes secundarios haya quedado finiquitada, se les da la salida a escena que en lo particular, a mi parecer, cada uno merece. Ni tanto ni tan poco como amerita. Lo divertido es pensar que aún hay mucho por venir, pues no todo está cerrado, podemos encontrar a Holly en publicaciones posteriores como “El visitante”, “La sangre manda”, En su propio libro “Holly”; y hasta en un futuro en “Never flinch”. En cuanto Brady, pues bueno, del ser de fantasía en el que se convirtió resultó lo mejor, todas sus motivaciones lo llevaron a un final sucio, pero que quizá sin duda merecía, a las manos de una escena despiadada, violenta y “kármica”; sigue siendo el némesis natural para un personaje con el carácter que Hodges necesita; me sigue pareciendo un excelente villano. Todos los personajes nuevos parecen relajados, entran, hacen sus piruetas, y salen por la misma puerta; me gustan las intervenciones que suceden en torno a los suicidios y toda la trama oscura; le aportan negrura al ambiente, dolor y desasosiego, e impactan de manera profunda tanto en la trama como en el significado que respalda al texto.
La segunda responsabilidad es referente a la tesis que defiende la literatura de ficción, que lo importante, es saber disfrazar una verdad dentro de la mentira, y que por lo tanto, esa mentira tiene que ser creíble; como escritor debes procurar por que la gente se crea la mentira que estas contando en beneficio de que pueda acceder a la verdad, y con ello, pueda disfrutar de la ficción. Es un libro que se enfoca mil por ciento y de sobre manera en ello; tan solo me cuestiono (y me gustaría preguntarle de primera mano a King), de qué manera pudo haber seguido y terminado la trilogía de Bill Hodges si hubiera tomado un camino totalmente distinto a este, uno más realista. Supongo que esa es una cuestión que sólo los lectores; y solo a los que no están conformes (me incluyo) con el giro sobrenatural; averiguarlo.
En cuanto a la narrativa y el estilo de escritura y construcción, la fluidez se sacrifica en amparo de ayudar a la trama, vamos de atrás para adelante con el fin de encontrar razones y eso detiene el ritmo atrapante y consecuente propios de una novela detectivesca, donde todo gira en torno al descubrimiento y la persecución. El uso de recursos para conectar eventos, en lo personal, no me pareció muy favorable, todo el embrollo tecnológico que se incluye me figura algo más cercano al hito sobrenatural que sucede que a una planificación mucho más esmerada del autor; aunque bueno, si leíste los libros pasados sabrás que Brady siempre fue un enfermo de la tecnología y la informática además de a otras cosas. Las instancias idóneas, para mí, recaen en la elaboración de una trama secundaria con un final premeditado y agudo, donde se explora el paulatino descenso de la salud de Hodges y las preocupaciones de su grupo respecto a este; la tórrida evolución de un personaje como Holly, desde una actitud inestable y afanosa de planos, hasta una personalidad más sólida, atrevida y segura de sí misma. Además, no se puede dejar de lado, el uso de los tema esenciales que persisten a lo largo de toda la obra: la obsesión y el suicidio.
Se dice en algunos círculos que la literatura de ficción solo trata sobre hechos que ocurren en la mente de una persona con mucha imaginación. Es bien sabido que estoy en contra de esta atribución. Hoy y siempre defenderé que la ficción no solo ocurre en la imaginación de las personas (no porque algo solo exista en tu cabeza quiere decir que no es real), la buena literatura de ficción tiene capas, tiene niveles de abstracción, donde puedes encontrar significados tanto intencionales como algunos que nunca te esperabas. Este libro toca dos cuestiones de valor; el impacto de las herramientas tecnológicas en un mundo tan apabullantemente progresista y acelerado como en el que vivimos; y el tema del suicidio y la salud mental. King pone sobre la mesa y expone con autoridad a través del instrumento ficcional el uso deliberado de los aparatos tecnológicos con un fin arbitrario, cuya principal directriz es el empleo malicioso de estos medios, que atentan directamente contra el bienestar humano, causando estragos significativos tanto en la salud individual como en salud pública. Eso es un asunto de carácter contemporáneo; ahora más que en ninguna otra época tenemos un vínculo directo con el acceso a la información y a conocer el impacto profundo que causan el uso y abuso de este tipo de dispositivos y herramientas digitales. Nos hemos dado cuenta de que pueden llegar a ser tan perjudiciales y nocivos como útiles y provechosos; la interrogante es, ¿Qué vamos a hacer al respecto?. Ahora bien, hoy en día la salud mental es un tema que afortunadamente está en boca de todos, en los que, cada vez más, se hace el esfuerzo por abrir espacios de discusión pertinentes para el diálogo consciente. Desafortunadamente, aún existe cierto rezago respecto a la aceptación y la libre divulgación en muchos círculos sociales, el tema no resulta por ser bienvenido del todo. Aún hace falta hacer mucho esfuerzo, mucha más investigación, mucha más comunicación. Para eso necesitamos soluciones a todos los niveles de la estructura social. Las altas y crecientes tasas de suicidios y problemas de carácter mental en todo el mundo son solo una evidencia más de un problema mayor y multifactorial que requiere vital atención y manejo por parte de todos; pero que antes que nada, requiere tomarse con seriedad.
Fin de guardia puede ser una entrada polémica como volumen conclusivo de lo que es una buena trilogía de misterio y crimen traída a manos de Stephen King; un novelista y un narrador sin precedentes, con la reputación que sin duda merece. Sin embargo no significa que sea una obra perdida; no deja de formar parte de un histórico y complejo guion bien establecido del que el autor aún sigue sacando ideas de muchas páginas de extensión. Como todo, habrá quien lo goce por encima de otros, quien encuentre algo interesante y apasionante en su controvertido giro argumental; habrá quien incluso prefiera este al segundo volumen, o a los sucedáneos. Para mi, hasta el momento, no hay mejor elección que “Mr. mercedes”, una obra que en su tiempo me mantuvo el interés que con tanto ahínco he cultivado a través de mi vida leyendo novelas negras, novelas policiacas, de crimen, de detectives, etc; a pura flor de piel. Un volumen que sin duda entraña el característico estilo del autor. Te lo recomiendo sobre todo si te gustan las cosas nuevas, si no temes enfrentarte a novedades excéntricas en tus lecturas habituales; si eres fan de policías y villanos venidos a menos y enfermos terminalmente; si llegaste a enamorarte del primer libro y de sus fabulosos personajes; también, si eres un fan bien consolidado del autor y necesitas un cierre noble para la saga. Y una vez más, si quieres experimentar una historia fiel a la distintiva pluma del que es considerado por muchos, el maestro indiscutible de la narrativa de terror y suspenso de nuestros tiempos.
Como dato extra, existe una adaptación homónima de la trilogía llevada a la pantalla chica iniciada en 2017. A día de hoy cuenta con 3 temporadas y abarca la historia completa de las novelas. No la he visto aún, pero algo que me atrae es que, cuando la consulto esporádicamente, no puedo evitar pensar que los actores y actrices encajan físicamente perfecto con sus personajes.
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