Agosto ha sido un mes de cambios, demasiados. Han pasado mil cosas en mi vida de las que me he enterado poco.
Hola querido lector, ¿Cómo estás?, Espero que estés de lo mejor.
Inicio de esta forma porque estas últimas semanas he aprendido que lo primero que tienes que hacer cuando te encuentras con alguien a quien aprecias es preguntarle como esta, aun y cuando te importe una mierda. Es algo que no haces por ti, si no por la otra persona, por demostrar interés, por demostrar cariño, afecto, preocupación, estima, deseo, etc.; ¿y por que te interesaría demostrar todo esto?, es sencillo, por que quieres gustarle a esa persona, quieres que crea que su integridad te importa y su entereza tienen un valor imborrable para ti, que ocupa un lugar significativo en tu mundo; pero, ¿por que te interesa gustarle a esa persona?, pues es obvio, y es por que tu vida es mejor con ella que sin ella, con ella sabes que tu vida es un poco menos miserable, su presencia te ayuda a afrontar el día a día, y por lo tanto te aferras a que siga contigo. Que presunción tan egoísta, pero lamentablemente así es como funcionan muchas almas humanas, la mayoría de hecho.
En relación a ello, sinceramente no sabría decirte como estoy o cómo me siento en este preciso momento, estoy en una etapa en la que todo es muy confuso pero tiene la pinta de ir tremendamente bien, lo cual me asusta un poco, por que la vida a menudo nos demuestra en situaciones como esta que es una reverenda cabrona.
Desde hace más de un mes que tu y yo, querido lector, no cruzamos palabra alguna, pero no creas que en todo este tiempo no te me has cruzado por la cabeza. Ha sido un largo tiempo en el que muchas cosas se han parado y muchas otras han surgido para correr a toda velocidad por la carretera del pensamiento a más de mil kilómetros por hora.
A veces siento que me gustaría que las cosas volvieran a estar como antes, cuando todo estaba tranquilo, cuando volteaba a mi alrededor y podía observar con detenimiento las cosas que estaban bajo control; puesto en un lugar firme y apacible, donde pudiera mirar mis manos y reconocer lo que hay en ellas; que todo se detuviera un rato, que todo parara, y me dejaran respirar.
Ciertamente esto podría asemejarse a una carta que se escribe a un amigo cercano que vive en algún lugar lejano, uno al que no has visto en mucho tiempo y quieres gastarte todos los folios de papel que pudiste encontrar en contarle que mucho ha cambiado tu vida en tan poco tiempo. Platicarle sobre todas tus aventuras y desvaríos, tus buenos y malos momentos, absolutamente todo lo posible hasta que la mano se te caiga y la tinta se te termine. Ciertamente parece todo eso, pero a mí lo único que se me acaba, querido lector, es el tiempo.
Me gustaría actualizarte sobre todo lo que he hecho estos días pero preferiría continuar con todo lo que se me avecina para el día de hoy, tal vez esa sea la mejor forma para describir el cómo estoy y donde me encuentro: No hay un día en que no esté ocupado, no hay un día que pueda desperdiciar, no hay una tarde en la que no tenga cosas que hacer, no hay un momento en el pueda darme lujos de libertad mundana. Los días no parecen los de ayer, y para ser sincero empiezo a creer que no tienen porqué hacerlo. Extraño esos días, no te voy a mentir, pero hay poco espacio para la añoranza. Y se que sueno exagerado, pero es totalmente el sentimiento que me invade. Tal vez en algún punto llegue a colapsar, pero puede que también me llegué a acostumbrar. Bajo esa incógnita preferiría creer que lo mejor es continuar, mantenernos en la marcha, porque como alguna vez dijo un gran filósofo: “Se soluciona caminando”.
Desde hace un par de meses comencé a salir con una mujer que es una lindura, tiene piernas de ensueño, unos labios exquisitos y un corazón que deleita. La conocí en el trabajo de la manera menos romántica posible. Las cosas han ido bien, en ocasiones demasiado rápido, pero ambos nos hemos sentido cómodos con como va todo; hemos tenido buenos y malos momentos y parece que apuntamos en buena dirección. El futuro es incierto pero disfrutamos de nuestra compañía y nos complementamos bien; hay buena comunicación, me saca un montón de risas, hay buena intimidad, tenemos confianza el uno en el otro, y a pesar de no saber qué es lo que nos espera es grato pasar tiempo juntos, la quiero, y para mi suerte o desgracia, me estoy enamorando profundamente de ella.
Quizá más adelante les hable de ella. Definitivamente lo haré.
He leído muy poco estos meses, el hábito se me ha difuminado en algo que no me apetece para nada. he perdido mi conexión con muchos autores de los que disfruto y con el corazón de la lectura en general. He leído quizá 1 o 2 libros en dos meses y a un ritmo demasiado flojo. Esto me da mucho miedo y es por lo mismo que he decidido abocarme con vigor a recuperar mi buen y viejo hábito. Cruzó por una etapa de este estilo cada año desde que considero que soy un lector asiduo y constante, y suele manifestarse en esta temporada entre los meses de agosto a octubre, donde por algún motivo mis ganas de leer cualquier tipo de cosa se desvanecen. No está mal en el sentido de que puedo consumir otro tipo de contenido, pero es algo que no puedo evitar que me cause culpa y abatimiento. Para ello he decidido reconectar con autores habituales de manera novedosa, para ello deje de lado cualquier intento vano que venía trayendo de leer libros pendientes que adquirí desde hace semanas y que sencillamente no podía ni comenzar ni mantenerme en raya. Los aparte de mis prioridades y seleccione dos obras que cumplían mis criterios de interés, curiosidad y satisfacción. Por un lado, en este momento me encuentro leyendo la obra “From hell” del respetadísimo Alan Moore, una obra considerada revolucionaria con un carácter de leyenda en el mundo del cómic. Esto es para reconectar con las obras profundas y diferentes que te suelen retar y llevar a un punto diferente, sobre todo para no dejar de avivar la llama de sorpresa que la lectura te causa. Por otro lado conseguí “El talismán”, novela coescrita por Stephen King y Peter Straub; y más que nada es un intento por reconectar el lazo que se borró entre yo y mis “clásicos”. Espero que las intenciones de estas dos obras den sus frutos.
En cuanto al mundo del cine, vaya que lo he explorado, y la principal motivación es que ahora tengo con quien platicar mucho mas y mas profundo sobre cada película, y que además me acompaña verlas. He ido bastante al cine y me alegro de ello, es algo que al contrario de lo anterior he recuperado y para mucho bien. Por común acuerdo he puesto énfasis en revisitar y explorar el mundo del terror y el suspenso. La próxima semana tengo planeado una bella velada que consistirá en una doble función de “El conjuro 4” y “Atrapado robando”. Dos películas que me emocionan más por la experiencia que por ir a verlas.
En cuanto a las series no he tenido tiempo de ni siquiera descubrir alguna que me interese. He visto algunos episodios de la serie animada de Batman de 1992, una clase de producción que forma parte de la historia de la animación de superhéroes, pero fuera de eso ha habido poco. Tengo planeado empezar la cuarta temporada de True detective para aprovechar que he contratado HBO Max, me emociona conocer el papel que Jodie Foster hace como protagonista.
En cuanto a los videojuegos ha sido terreno sumamente árido, planee empezar a reconectar con mi infancia con la famosa serie de juegos “Brothers in arms”, pero no logré más que detestar un intento vano de ocupar mi tiempo de la manera menos reflexiva y “sopera” posible, además, curiosamente, fue la primera vez en mucho tiempo que parecieron asquerosos los gráficos de un videojuego. Dios mío que superficial me he vuelto.
Los pocos ratos que he encontrado para jugar he gastado las horas dándole al TFT y al LOL. Que por cierto, acabo de comprar el pase de temporada de la parte 3 del año de League of Legends, planeo pasar tiempo llenándolo y sacándole provecho a las recompensas, mientras tanto, pues no tengo nada mas planeado. Quizá por fin un día de estos pueda comenzar los Resident Evil que me faltan.
Entre otros hobbies, tengo planeado retomar mis cursos de guitarra poco a poco, además, hace tiempo que no adquiero algo para continuar la colección de relojes, funkos, discos y demás. En cuanto a los deportes, me he desapegado bastante, no en el hecho de no seguirlos, si no que apenas he encontrado tiempo para ver algún juego o encuentro; tengo planeado seriamente retomar el seguimiento exhaustivo de resultados y estadísticas, sobre todo que vienen meses buenos para el béisbol, donde comenzarán los play-off de las grandes ligas, comienza el béisbol regional en mi país y además viene la pretemporada e inicio de la NBA.
El trabajo ha ido bien, supongo, solo es que he encontrado los motivos que me han orillado a tomar actitudes que no me gustan para nada de las que probablemente hablaré después en este mismo lugar.
Cookie está de maravilla, de hecho, está acostada sobre mi regazo en este momento y me gustaría tener más tiempo para apreciar su ternura. Pero me espera una tarde magnífica y ocupada organizando mi agenda de septiembre, limpiando mi bandeja de correo, una buena comida, una sesión de guitarra, un par de clasificatorias en el lol, un rato frente a la gran pantalla, un encuentro con Jack el destripador, una noche de trabajo arduo y productivo; y sobre todo, alguien especial se acaba de levantar y me acaba de dar los buenos días, y lo único que quiero saber es cómo se siente.
Como siempre, es un gusto y un placer saber que sigues por aquí mi estimado y querido lector. Volveremos a vernos.
🙋

No hay comentarios.:
Publicar un comentario