La entrada anterior lleva un título que puede resultar un tanto peculiar si lees el texto que contiene. Cuando, como de costumbre, le pregunté a Chat-gpt que pensaba acerca de la entrada mencionó curiosamente que el significado o la razón de ser del titulo permanecia oculta durante la redacción pero que cobraba sentido cuando leías el final. Menciono que me parece un poco curioso por que realmente el titulo no tiene conexión alguna con el texto.
Esto me recordó bastante a las notas que muchos autores suelen hacer al final o al principio de sus libros, sobre todo en los que son colecciones o recopilaciones de relatos donde uno por uno van explicando lo que ellos creen o suponen que fue el origen de la historia, lo que trataron de hacer al escribirla o algún otro detalle relevante que a muchos como lectores curiosos nos interesa conocer. Es extraño, a veces nos interesa más el saber lo que pasó por la cabeza del autor al momento de escribir lo que sea que leímos más que el relato o la historia en sí. A lo que quiero llegar es que muchas veces, al menos en mi experiencia, al leer este tipo de notas te das cuenta que el trasfondo del relato tiene poco o nada que ver con la historia.
Básicamente esto es algo parecido a lo que pasa con los títulos de mis entradas y creo que es algo que jamás me había dado la oportunidad de explicar. Se que puede ser en muchas ocasiones confuso y a veces ni siquiera considero que sean títulos en verdad creativos; pues este es el principal criterio que tomó al momento de escogerlos. Tampoco es que le de muchas vueltas, y el proceso, más allá de ser complejo, es bastante sencillo. Como saben soy una persona demasiada inquieta intelectualmente, muchas cosas me parecen curiosas y a veces hay días en que terminó en lugares muy extraños o poco convencionales de internet; leyendo, escuchando o viendo información nada relevante ni significativa para mi día a día y las cosas que debería estar haciendo; suelo tomar ideas puntuales de estos datos irrelevantes y con un poco de ingenio los transformó en lo que yo considero títulos llamativos para las entradas; en ocasiones tienen que ver con el texto o el contenido, pero muchas otras no. Otro punto que puede ser importante de mencionar es que el título quizás sea lo primero que tengo de una nueva entrada. Navegando en sitios o divagando en mis pensamientos doy con el encabezado y simplemente me digo: “seria un buen titulo para mi siguiente entrada”, lo anoto y continuo en lo que estaba, no suelo retomarlo hasta el día en que me siento a escribir.
A veces guardo algunos pero eso no es tan común, como tampoco es muy común que los cambie, de hecho, cuando suelo cambiarlos suele ser durante el proceso de la escritura, ya sea revisando mis notas o encontrándome espontáneamente con algún título que me pareció más llamativo que el presente. Además, como ya mencione, el que un título se quede o no tiene que ver mucho por la calidad que resulta de la relación que tiene entre la imagen visual, es decir el dote artístico, y su capacidad de evocación; de regresar al lugar de donde lo saque. Valoro ambos criterios y sí me parece que hay un balance entre ambos entonces cumple con las expectativas de lo que espero de un texto de cabecera.
No tengo idea si esto es algo normal o esperable, lo que sé es que me gusta. No tengo bien definido una razón de por qué lo hago, simplemente desde que comencé a escribir el diario en el formato interior era algo que me parecía muy atractivo, me funcionaba, sentía que concordaba conmigo y mi estilo, y el seguir teniendo una pequeña gratificación de detalles como este me alentaba a no dejar de escribir, la cual ha sido una de mis metas culmines desde el comienzo.
Y así tal cual es el asunto querido lector, y si no te ha quedado claro o aun no encuentras un por que de hablar de esto o de explicarlo, déjame decirte dos cosas, una es que no deberías buscar un porqué, por que no lo hay, considéralo solo un gusto y una forma de ser más. La otra, es que si te interesa conocer más del proceso a fondo puedo enseñarte con el ejemplo. Te lo muestro a continuación.
Originalmente esta entrada iba a tratar de temas filosóficos, serios y más profundos que explicar el cómo y por que tituló mis entradas como lo hago. Quería hablar sobre muchas cosas, casi todas las expliqué antes en entradas anteriores, pero bueno, son cosas que pasan comúnmente en este sitio, acostúmbrate.
El título de esta entrada no estaba pensado desde hace mucho, de hecho, es relativamente “nuevo”. Esta mañana fue muy amena, me levanté temprano e hice algunas cosas que forman parte de mi rutina; desayune, conviví un rato con mi familia, limpie mi habitación, le di de comer al gato y le cambie el arenero, y un par de cositas más. Cuando vi que era todavía temprano decidí que era buen momento para escribir, que tal vez 1 o 2 horas bien invertidas aquí no desestimarían el resto de actividades de la tarde, así que fui directo al escritorio.
Cuando me coloque en la silla y prendí la computadora hice mi ritual de pérdida de tiempo de costumbre, checar mi correo electrónico, actualizar mi lista de videos pendientes en YouTube, ver las noticias, meter más cosas que no compraré a mi carrito de compras de Amazon, etc. Fue hasta pasados un rato que abrí el borrador del diario.
Es normal que para escribir ponga algo de ruido de fondo, suelen ser videos que no me distraigan mucho o algún disco pendiente de algún artista que tengo por escuchar. En esta ocasión me tope con una producción de un canal de creadores de contenido (un grupo integrado mayormente por streamers) estadounidenses que sigo. La “Network” de contenido se llama OfflineTV y es un grupo muy reconocido en el mundo del streaming americano, básicamente forman parte del top de la conversación gamer en ese país y en el mundo, cada uno en su respectiva comunidad.
No suelo ver su contenido en vivo, pero las producciones que hacen para YouTube las sigo desde hace muchísimos años; de hecho, dato interesante, tengo tatuado el logo de una de las integrantes, que si bien es otro tema muy diferente y hondo para abarcar, me parece ideal mencionarlo.
Hace bastante que no me ponía al corriente y me puse a ver un video cliché de “Truth or Drink”, se terminó y empezaron a ponerse videos de la reproducción automática del algoritmo de YouTube, en general era contenido de los mismos integrantes o similares. Con mi atención ya totalmente robada termine viendo las nuevas producciones de una serie de videos que tiene uno de los integrantes llamado “DisguisedToast”. La serie consta del típico programa conocido como “Gameshow” donde tiene diferentes invitados, los mismos compiten por puntos mientras les hace preguntas de cultura general y otras cosas con su conocido estilo de comedia y producción audiovisual.
En uno de estos videos, una de las categorías era adivinar el sonido del animal que les ponía. Había diferentes niveles de dificultad y dependiendo de ésta eran más o menos puntos los que se sumaban o restaban si acertaban o se equivocaban. En una de esas selecciones, uno de los participantes elige un sonido que corresponde al tipo de sonido que hace una ballena. La verdad fue un hito sorprendente el figurar que sonido hace una ballena. Para mi fue algo totalmente alejado de lo que esperaba, y lo adivine por la reacción de los que estaban en el programa, que a grandes rasgos fue bastante similar a la mía. Dime tú querido lector, ¿has escuchado cómo hace una ballena?, es… atemorizante…
La reproducción me cautivo tanto que empecé a buscar en Google sonidos de diferentes tipos de ballena, llegue a leer un poco y leí un articulo que hablaba sobre “el canto de ballena”, que son sonidos armónicos y repetitivos que ciertas especies de ballenas usan para comunicarse. Si me lo preguntas, el canto de una ballena es un sonido especial, puede producirte tanta ternura como puede crearte un tremendo desasosiego, es polarizante y lo es en medida de la cantidad de tiempo y atención que le dedicas a escucharlo. Creo en verdad que lo que puede hacerte sentir un sonido como este es muy humano, sería interesante hacer un experimento donde observamos las reacciones de diferentes tipos de personas al sonido que emiten las ballenas.
En fin, indagando en un sitio tras otro termine rápidamente en un artículo de Wikipedia que me pareció muy interesante; este artículo se titula: ”Disco de oro de las Voyager”.
En el programa Voyager, conducido por las principales agencias espaciales del mundo; se incluyeron misiones donde se buscaba mandar sondas llenas de objetos que contenían información específica sobre la vida en el planeta tierra. Estas sondas se enviaron en una dirección específica con el objetivo ideal de que sirvieran como puerto de comunicación en caso de que se diera un contacto fortuito con alguna civilización extraterrestre con capacidades interestelares. Para ser más sencilla la explicación, estas sondas son tal cual la reproducción espacial de tirar una botella de vidrio con tu biografía al océano. Se supone que con el tiempo el mar arrastrara la botella a distancias muy lejanas hasta que alguien por casualidad, en alguna parte desconocido, se toparía con esa botella, la abriría, y al leer todo lo que viene dentro se daría cuenta de la existencia de algún otro muy peculiar al lado opuesto del vasto azul que los separa. Si es una buena o una mala idea es una conversación aparte, lo que me pareció más interesante y traigo a colación es en lo relativo al contenido de estas sondas, la carga que transportan, el mensaje que buscan transmitir.
En sus adentros, se supone, estas sondas llevan discos de cobre bañados en oro con contenido fonográfico que trata de representar la existencia del planeta tierra, la vida en él y los que nos caracteriza como humanidad.
Entre el variado contenido se encuentran por ejemplo: saludos en 56 idiomas diferentes; música representativa de los diferentes países;: sonidos de la naturaleza como el ruido que hacen los volcanes, los terremotos, los rayos, la lluvia, etc.; sonidos de animales (incluido el sonido que hacen las ballenas); sonidos de máquinas humanas como un automóvil, un avión, un barco, entre otras; y sonidos del cuerpo y las relaciones humanas, como el ruido de pisadas, la voz de un hombre y una mujer, la risa y el llanto de una persona, el sonido que hace un beso, y el ruido que hacen los latidos de un corazón.
Además de todo este contenido, también se incluyen creaciones visuales de diferente índole, imágenes de personas, animales, ciudades, planetas, ecosistemas, libros, etc.
En una vista general puedo entender el por que de casi todo lo que se incluye en las sondas, pero si algo me pareció auténticamente extraordinario fue la declaración personal que hizo Ann Druyan, mujer que a la postre se convertiría en la esposa de Carl Sagan, una figura clave en la historia de la divulgación científica y responsable de este proyecto.
A Druyan se le solicitó acudir a un estudio experimental en una instalación de investigación de renombre con el fin de someterse a una prueba de lectura de ondas cerebrales. Se supone que registraron la información que su cabeza transmitía para utilizarla como parte del contenido que transportarían estas sondas. En una declaración que se incluye en el artículo de las sondas, Druyan expone superficialmente en qué consistía este experimento y narra la experiencia que tuvo con él; además, nos describe el tipo de pensamientos con los que buscó construir el mensaje que después integraría la nota comunicativa.
Podría ofrecerles una paráfrasis de las palabras de Druyan, pero tengo que asumir humildemente que mi capacidad como escritor tiene un límite y una de las capacidades esenciales de lo que yo considero es un buen escritor es el reconocer dichos límites cuando te los lanzan a la cara, saber si los respetaras, si los traspasaras, o si jugaras con ellos, es asunto de otro día; lo que yo he de afirmar es que llegados aquí, lo que yo pueda decir sobre lo que Ann menciona no le va a ser justicia a la emotividad y sobriedad ni de sus acciones ni de sus enunciados. Así que mejor, con todos los permisos que puedo solicitar, te incluyo un extracto del texto que viene en el artículo de Wikipedia. Lo puedes leer a continuación:
“Dos días después de aquella llamada telefónica que cambió nuestras vidas, fui a un laboratorio del hospital Bellevue, de Nueva York, y me conectaron a un ordenador que convertía en sonidos todos los datos de mi cerebro y de mi corazón. Durante una hora había repasado la información que deseaba transmitir. Empecé pensando en la historia de la Tierra y de la vida que alberga. Del mejor modo que pude intenté reflexionar sobre la historia de las ideas y de la organización social humana. Pensé en la situación en que se encontraba nuestra civilización y en la violencia y la pobreza que convierten este planeta en un infierno para tantos de sus habitantes. Hacia el final me permití una manifestación personal sobre lo que significaba enamorarse”
Lo más bello, me parece, que es lo que dice al final, sinceramente se me salieron unas cuantas lágrimas cuando lo leí; porque pensémoslo bien, de hecho, te invito a que hagas ese ejercicio mental querido lector, ¿Qué mensaje buscarías dar tu?, ¿Qué es aquello que te hace tan humano como para poder demostrárselo a un ser extraterrestre y que a este no le quede duda alguna de lo que eres?, son preguntas interesantes, ¿verdad?.
Y con todo y esto hemos llegado al final. Si ya lo sé, me he ido por derroteros inauditos, comencé tratando de explicar el por que del titulo de esta entrada y termine hablando sobre el espacio y el amor, ¡pero que temas mas interesantes!, ¿de qué te gustaría que hablara si no?, ¿política?, ¿farándula social?, ¿moda?; por dios, a mis ojos cualquier tema de actualidad se queda rotundamente perplejo si ponemos sobre la mesa cuestiones o relatos como estos. Pero bueno, basta de criticar, para que no te quedes con la duda, querido lector, el título viene de la frase que utilizaron para nombrar estos discos ultra viajeros: “Sonidos de la tierra”. Me parece un buen nombre, y un título aún mejor.
Una vez más, fue un gusto volver a verte querido lector, ten un excelente día.
Para Ann Druyan y cada uno de sus recuerdos
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