martes, 11 de noviembre de 2025

UNO GIGANTE


La vida es curiosa e impredecible.


No se si se podría decir que sea común que mi pareja y yo tengamos conversaciones profundas y reflexivas. Hace poco ella adoptó un regusto extraño por una conducta peculiar, que consta en que en ocasiones saca de formularios en redes sociales, preguntas divertidas, extrañas o curiosas que la gente sube con el fin de que tú las encuentres y se las hagas a tu pareja. Se supone que el motivo es que cuando lo hagas puedas compartir un rato ameno, divertido, profundo y reflexivo con tu par, y que además se den la oportunidad mutua de poder conocerse un poco más a fondo el uno al otro.

He de confesar que la verdad disfruto enormemente de estos ratos, en primera, porque me encanta pasar tiempo con ella, es alguien con quien es muy placentero estar y conversar; para ser sincero, es muy difícil que llegue a estar aburrido cuando estoy a su lado.  En segundo lugar, me parece algo sumamente constructivo para la relación. No han sido muchas veces las que lo hemos hecho, pero a veces suelta preguntas muy interesantes y hasta controvertidas que nos permiten alejar el pensamiento de los temas corrientes y nos permiten ahondar un poco más en lo que somos, lo que pensamos y lo que queremos.

A veces cuando estamos solos en algún sitio o situación común, compartimos cosas que son tremendamente personales, del tipo que quizá no sacariamos a relucir con otras personas o en otros lugares. Es raro, porque después de haber dado tu respuesto es como si estuvieras desnudo, te sientes expuesto, vulnerable. Definitivamente lo veo como otro tipo de intimidad, una mucho más profunda.

Con ella soy así, somos así, y aunque en la mayoría de ocasiones nos da vergüenza, no tememos el mostrarnos de esa forma cuando estamos uno frente al otro. Es algo que calificaría como mucho más allá de una cosa meramente gratificante. Así que con todo y eso, logro disfrutar enormemente de ese tipo de momentos íntimos. En nuestro aun corto historial tenemos varios, algunos siendo un poco más fuertes que otros, lo que me lleva a lo siguiente.


Ahora bien, voy a hacer algo malévolo, algo deleznable, sucio y motivado por el diablo; voy a romper una regla de la privacidad en pareja y les contaré algo que hasta este momento solo nos pertenece a nosotros dos. Un relato un poco hiriente, injustificado, pero con proyección:


Siempre he considerado que no soy una persona de familia extensa. En ocasiones escucho de amigos, compañeros o conocidos hablar que el fin de semana pasado fueron al cumpleaños del hijo del primo de su papá y estuvo toda la familia presente; me enseñan una foto y apenas logró discernir la cara de mi narrador entre un cúmulo de otras 30. De inmediato pienso en la mía y mi mente divaga tratando de recordar la última vez que la mía se tomó una foto juntos. Tal vez fue una navidad de hace 10 años, no lo sé, no soy mucho de tomar ni guardar fotos.


El caso es que a pesar de todo agradezco enormemente las pocas oportunidades en que mi familia se reúne, y aunque no soy mucho de apreciarlos o de compartir tiempo y calidad con ellos, me parece lindo que puedan sentirse acompañados los unos con los otros.


La mayoría de ocasiones en que se llegan a juntar son en festividades importantes o en reuniones casuales que se dan cuando alguna parte viaja de un lado a otro. Es común que mis hermanos, que ahora se encuentran casados y en sus propios hogares, visiten de vez en cuando a mis padres, eso cuando estos llegan a encontrarse en la ciudad y no lejos por el trabajo. Cuando todo llega a concordar, es común que queden para hacer algo. Esos momentos, por un motivo u otro, últimamente son cada vez más frecuentes. Todo esto es quizá por el único y sorprendente motivo de que ahora hay un integrante que lo motiva todo.


Desde que mi sobrino nació ha sido la estrella y maravilla de mi familia nuclear. Mi mamá encontró un propósito nuevo y mi padre parece haberse ablandado tanto como nunca lo había hecho en toda su vida.


Parece un resplandor cegante cuando llega a la casa, toda la atención, incluida la mía, se advoca hacia el, se vierte y lo llena; lo cual es de entenderse, puesto que en su propio hogar carece de esa llama motivante que son las continuas muestras de afecto y atención. Pero bueno, supongo que así tiene que ser, en algún lugar le deben enseñar sobre lo que es el orden, los valores, la crueldad de la vida y la pérdida progresiva de su propia inocencia. El resto de nosotros nos concentramos principalmente en lo primero, lo cual no es nada difícil, a él le gusta como nadie el jugar, esparcirse, explorar, aprender. Pero nadie habla de lo mucho que le encanta enseñarnos cosas, y quizá sea una de las millones de cosas que él no sepa.


Una de las actividades que más disfruta en su vida es caminar, lo cual a mi me parece muy filósofo de su parte. Dímelo tú lector, cuando fue la última vez que saliste de tu casa y tomaste rumbo sin una dirección ni un destino concretos. A él le encanta hacer eso, le encanta perseguir palomas, acariciar perros callejeros y nombrar los números y letras que se encuentra por el barrio.


Fue durante una de sus visitas. La casa, como siempre, giraba en torno a su energía que acaparaba toda la atención. Pero esta vez, la serie de reflexiones que me marcaron no comenzaron con el ruido de sus descubrimientos, sino en la quietud de la mañana, en un instante de calma, justo en el momento en el que el día parecía comenzar realmente.


En cuanto me levanté y salí de mi cuarto vi a mi sobrino viendo la televisión. Estaba todo lelo, todo ido. De inmediato me agarró ese arrebato común que me da cuando lo veo; es una mezcla entre calma y desesperanza. Me invade de ternura y amor. Me recuerda que aún hay una pizca de inocencia en este mundo maldito que hay que proteger, por la que personas como tú y yo tal vez debamos morir. Y a la vez trae a mí el pensamiento de todo lo malo por lo que le falta toparse. Todas las veces que se va a caer, que va a llorar, que va a sufrir. Todas las veces que el mundo le romperá el corazón y todas las veces que la vida lo va a decepcionar.


Que triste. Siempre que lo miro me da ese regusto amargo.


El caso es que... se emocionó cuando me vio y me dijo que fuéramos a correr. Y en ese momento fue todo lo que quise hacer: ir a correr con él. Salimos y comenzamos a correr. Le preguntaba por una dirección y él solo corría hacia adelante. Y le preguntaba a dónde quería ir y solo me contestaba: "Corre macosh, corre, es tu turno".


Así que corrí. Corría lo suficientemente veloz para ir a su lado, y en un punto la wera (la mascota de mi casa) nos alcanzó corriendo también. Y veía sus ojitos llenarse de alegría al verla correr. Luego una vez más la wera corrió y su sonrisa se llenó de felicidad al verla una vez más Entonces él le gritaba: "Corre wera corre". Como si correr fuera lo único para lo que existiera, como si pudiera correr para siempre.


Y la wera solamente se nos quedaba viendo mientras movía la cola. Ahí fue cuando volvimos a dividirnos. Él veía una máquina de energía y sagacidad en ella, y yo, lector, detrás de él, alcanzaba a ver las arruguitas que se le hacían en torno a los ojos y la coloración grisácea que crecía en su pelo alrededor del hocico. Y lo único que pensé fue en que se había cansado de correr, tal vez solo lo hizo para hacerlo sonreír, y tal vez al hacerlo le dolieron los huesos. Fue triste pensar que no estaría por mucho tiempo más, que no llegaría a verlo crecer. En que ella se iría con la imagen de él corriendo tras ella y que él seguiría y en algún punto se olvidaría de que ella estuvo ahí. Llegará el día en que le preguntaremos si recuerda a la wera y como jugaba y correteaba tras ella, y él nos diga que no sabe de lo que hablamos.


Y pensé más allá.


Pensé en que llegará el momento en que me convierta en el único testigo de momentos así y sea mi responsabilidad proteger esas memorias. Memorias que se irán manchando hasta no parecerse en nada a lo que una vez fueron. Ver a mi sobrino jugar con la wera, de alguna manera me recordó que me voy a morir. Y me dio mucho miedo. Lo cual es triste, porque el miedo a la muerte no es más que el miedo a no vivir, a no tener una buena vida. Una vida de acuerdo a las cosas que nos parecen importantes.


El caso fue que nos metimos, por qué correteando mientras pateaba una botella de agua que se encontró en la calle se cayó. Su mamá lo vio y lo regañó y lo mandó a lavarse los dientes. Y él entró llorando a la casa por qué le ardían las manos. Por qué seguramente no sabía que cuando te caes en concreto rayado a las casi 12 del mediodía las manos arden.


Yo me metí tras él sabiendo que había aprendido una lección. Y que su madre me cae mal, muy mal; un poco más que el resto de la gente.


Mi tía me preguntó que iba a desayunar y le dije que se me antojaba huevo. Así que me preparó un huevo con tortillas de maíz y frijoles que estaba muy bueno. Mientras desayunaba, mi hermano y mi cuñada alistaban todo para irse. Así que terminé rápido, porque en la piel logré notar el sentimiento de creer que el tiempo se me estaba agotando.


En un intermedio fugaz, agarré el UNO gigante y me entretuve con el niño, por qué los adultos estaban ocupados empacando todo para volver a sus aburridas vidas, y obviamente el niño les estorbaba para eso. Y mientras pasaba un rato hermoso jugando con el niño, llegué a una revelación.


Hace poco empecé la curiosa afición de coleccionar UNO’s, en todas sus versiones y estilos. Si me gusta o me atrae lo compro y lo sumó a mi colección, son bonitos y baratos; pero es raro, casi siempre que compro uno me preguntó el sentido de por qué lo hago. Si lo piensan bien, el uno, sea del tipo que sea es un juego para jugarse con otras personas, lo cual es raro, por qué soy la persona más solitaria que alguien pueda conocer. ¿Por qué alguien así se empeña en gastar el poco dinero que tiene en comprar artículos de este estilo? Yo también me lo pregunto. No se. Superficialmente pienso que son bonitos, vistosos y fáciles de coleccionar, y a la larga pienso que eventualmente llegará el día en que los use en una u otra ocasión. Pero la mayoría de los UNO que tengo los he jugado solamente con mi pareja y si acaso una sola vez. Así que, ¿por qué? Pues hoy encontré otro fin en él.


Ni siquiera jugamos con las reglas tradicionales. Sinceramente creo que ni siquiera jugamos al UNO. Pero déjenme confesarles que jamás me había divertido tanto jugando. Además, me enoje un tanto con los creadores. En sus cajas siempre ponen "para mayores de 7 años". En ese momento me di cuenta de que eran unos idiotas. O tal vez lo parecerían cuando se pararan y se dieran cuenta de lo mucho que puede lograr un niño de 2 años con unos números y unos colores.


Pero bueno. Todo eso duró 30 minutos. Los adultos terminaron. Subieron sus maletas al automóvil. Se despidieron muy amargamente. Y se llevaron al niño.


Me quedé sentado mientras guardaba el UNO en su caja, el silencio reinó una vez más en cada rincón del hogar, mi tía llegó y se sentó a mi lado y lo único que me dijo fue: "Que bien por ti, por fin estás solo, sin ruido y sin nadie como querías, por fin vas a descansar y a estar en paz". 

Suelo bromear todos los días con comentarios de ese estilo; pero en ese momento, lo único que me pregunté fue si eso significaba estar realmente en paz.



🂡

martes, 23 de septiembre de 2025

SECUOYA

 


Tengo que confesarte algo, mi amor: Soy un triste soñador.


Mi vida es muy difícil. Tengo un cerebro lleno de curiosidad. Todas las mañanas me levanto preguntándome cuán misteriosa es la vida. Qué insaciable inquietud me despertará hoy. ¿Hacia dónde me llevarán las sombras de la incertidumbre esta tarde. Que terrible cuestión me agitará el alma y me arrancará el sueño? Es una maldición y desafortunadamente no parece haber remedio. Tengo el alivio de encontrar un leve respiro de cada síntoma en estas letras, estas letras, las cuales lees desinteresadamente.


Pero lo que me embarga hoy no es más que esa maldita espina, ese Cáncer que supone decirte todo lo que siento. No parezco encontrar, en ningún diccionario, la fórmula correcta o la sustancia correspondiente. Por eso mejor cambiaré de idioma y te hablaré en uno mucho más simple, el lenguaje de los sueños. Aquel que cada hombre y cada mujer ha hablado por lo menos alguna vez en su vida.


No me considero muy distinto a los demás, excepto en una sola cosa. Tengo el mal capricho de fantasear despierto cada día. Es algo que no puedo evitar. Me corroe la necesidad de crear historias e inventarme cuentos. Y déjame te cuento uno.

En uno de esos extraños sueños que hoy parecen muy lejanos, me encuentro pensando en otros mundos, en otras vidas. Imaginando que existe otro universo en el que no estás a mi lado. Uno en el que un corazón ha nacido dividido, enfermo, fragmentado. Condenado a la añoranza. Uno en el que te busco desesperadamente, encontrándote en cada resquicio de belleza, en esa vieja melodía, en ese intenso resplandor, en aquel purpúreo atardecer; en la copa de un árbol, en el canto de un gallo, en la superficie del lago al romperse cuando la lluvia entra en contacto; te encuentro en casi todos lados. Sobre todo en aquel diminuto pedazo de cielo azul, en aquel pequeño punto, que es más hermoso que cualquier otra cosa que haya visto nunca.

Profundamente dormido, me imagino un universo en el que volteo al cielo y me siento por fin completo. Si lo piensas bien, ese universo no es muy distinto al nuestro.


Te amo, ojitos color café.



🌳

lunes, 1 de septiembre de 2025

GIRL

I don't remember when you arrived

From those days only that photo remains

that old photo that I lost

where you played with life in the garden plants


sometimes you were a big ordeal

but the time with you was good

I would lie to you if I remember everything we experienced together

but to be honest


Oh girl, I've already forgotten


you were home

because home is where you are always welcome

and you always received me

oh girl, right in front of the door


As always, today I have to leave the house

It's a hot, windless day.

and although on one side the sun rises

the world feels a little emptier


Oh girl, now you're just wind, no more home


The days went by faster than I thought.

by the time I realized

I was old

and you were no longer there


maybe I don't take care of you like I should

maybe I already forgot your favorite food

forgive me

but when they ask me if I miss you


Oh girl, I only answer them


That when I reach the river

I don't expect you to help me cross it

I just hope to see your eyes

and find that you have not forgotten me


that you turn your back on me and continue on your way

and just think

oh girl, you were the best


Oh girl, you were the best…



🐕

sábado, 30 de agosto de 2025

AGOSTO 30


Agosto ha sido un mes de cambios, demasiados. Han pasado mil cosas en mi vida de las que me he enterado poco.

Hola querido lector, ¿Cómo estás?, Espero que estés de lo mejor.

Inicio de esta forma porque estas últimas semanas he aprendido que lo primero que tienes que hacer cuando te encuentras con alguien a quien aprecias es preguntarle como esta, aun y cuando te importe una mierda. Es algo que no haces por ti, si no por la otra persona, por demostrar interés, por demostrar cariño, afecto, preocupación, estima, deseo, etc.; ¿y por que te interesaría demostrar todo esto?, es sencillo, por que quieres gustarle a esa persona, quieres que crea que su integridad te importa y su entereza tienen un valor imborrable para ti, que ocupa un lugar significativo en tu mundo; pero, ¿por que te interesa gustarle a esa persona?, pues es obvio, y es por que tu vida es mejor con ella que sin ella, con ella sabes que tu vida es un poco menos miserable, su presencia te ayuda a afrontar el día a día, y por lo tanto te aferras a que siga contigo. Que presunción tan egoísta, pero lamentablemente así es como funcionan muchas almas humanas, la mayoría de hecho. 

En relación a ello, sinceramente no sabría decirte como estoy o cómo me siento en este preciso momento, estoy en una etapa en la que todo es muy confuso pero tiene la pinta de ir tremendamente bien, lo cual me asusta un poco, por que la vida a menudo nos demuestra en situaciones como esta que es una reverenda cabrona.


Desde hace más de un mes que tu y yo, querido lector, no cruzamos palabra alguna, pero no creas que en todo este tiempo no te me has cruzado por la cabeza. Ha sido un largo tiempo en el que muchas cosas se han parado y muchas otras han surgido para correr a toda velocidad por la carretera del pensamiento a más de mil kilómetros por hora.

A veces siento que me gustaría que las cosas volvieran a estar como antes, cuando todo estaba tranquilo, cuando volteaba a mi alrededor y podía observar con detenimiento las cosas que estaban bajo control; puesto en un lugar firme y apacible, donde pudiera mirar mis manos y reconocer lo que hay en ellas; que todo se detuviera un rato, que todo parara, y me dejaran respirar.


Ciertamente esto podría asemejarse a una carta que se escribe a un amigo cercano que vive en algún lugar lejano, uno al que no has visto en mucho tiempo y quieres gastarte todos los folios de papel que pudiste encontrar en contarle que mucho ha cambiado tu vida en tan poco tiempo. Platicarle sobre todas tus aventuras y desvaríos, tus buenos y malos momentos, absolutamente todo lo posible hasta que la mano se te caiga y la tinta se te termine. Ciertamente parece todo eso, pero a mí lo único que se me acaba, querido lector, es el tiempo.

Me gustaría actualizarte sobre todo lo que he hecho estos días pero preferiría continuar con todo lo que se me avecina para el día de hoy, tal vez esa sea la mejor forma para describir el cómo estoy y donde me encuentro: No hay un día en que no esté ocupado, no hay un día que pueda desperdiciar, no hay una tarde en la que no tenga cosas que hacer, no hay un momento en el pueda darme lujos de libertad mundana.  Los días no parecen los de ayer, y para ser sincero empiezo a creer que no tienen porqué hacerlo. Extraño esos días, no te voy a mentir, pero hay poco espacio para la añoranza. Y se que sueno exagerado, pero es totalmente el sentimiento que me invade. Tal vez en algún punto llegue a colapsar, pero puede que también me llegué a acostumbrar. Bajo esa incógnita preferiría creer que lo mejor es continuar, mantenernos en la marcha, porque como alguna vez dijo un gran filósofo: “Se soluciona caminando”.


Desde hace un par de meses comencé a salir con una mujer que es una lindura, tiene piernas de ensueño, unos labios exquisitos y un corazón que deleita. La conocí en el trabajo de la manera menos romántica posible. Las cosas han ido bien, en ocasiones demasiado rápido, pero ambos nos hemos sentido cómodos con como va todo; hemos tenido buenos y malos momentos y parece que apuntamos en buena dirección. El futuro es incierto pero disfrutamos de nuestra compañía y nos complementamos bien; hay buena comunicación, me saca un montón de risas, hay buena intimidad, tenemos confianza el uno en el otro, y a pesar de no saber qué es lo que nos espera es grato pasar tiempo juntos, la quiero, y para mi suerte o desgracia, me estoy enamorando profundamente de ella.

Quizá más adelante les hable de ella. Definitivamente lo haré.


He leído muy poco estos meses, el hábito se me ha difuminado en algo que no me apetece para nada. he perdido mi conexión con muchos autores de los que disfruto y con el corazón de la lectura en general. He leído quizá 1 o 2 libros en dos meses y a un ritmo demasiado flojo. Esto me da mucho miedo y es por lo mismo que he decidido abocarme con vigor a recuperar mi buen y viejo hábito. Cruzó por una etapa de este estilo cada año desde que considero que soy un lector asiduo y constante, y suele manifestarse en esta temporada entre los meses de agosto a octubre, donde por algún motivo mis ganas de leer cualquier tipo de cosa se desvanecen. No está mal en el sentido de que puedo consumir otro tipo de contenido, pero es algo que no puedo evitar que me cause culpa y abatimiento. Para ello he decidido reconectar con autores habituales de manera novedosa, para ello deje de lado cualquier intento vano que venía trayendo de leer libros pendientes que adquirí desde hace semanas y que sencillamente no podía ni comenzar ni mantenerme en raya. Los aparte de mis prioridades y seleccione dos obras que cumplían mis criterios de interés, curiosidad y satisfacción. Por un lado, en este momento me encuentro leyendo la obra “From hell” del respetadísimo Alan Moore, una obra considerada revolucionaria con un carácter de leyenda en el mundo del cómic. Esto es para reconectar con las obras profundas y diferentes que te suelen retar y llevar a un punto diferente, sobre todo para no dejar de avivar la llama de sorpresa que la lectura te causa. Por otro lado conseguí “El talismán”, novela coescrita por Stephen King y Peter Straub; y más que nada es un intento por reconectar el lazo que se borró entre yo y mis “clásicos”. Espero que las intenciones de estas dos obras den sus frutos.


En cuanto al mundo del cine, vaya que lo he explorado, y la principal motivación es que ahora tengo con quien platicar mucho mas y mas profundo sobre cada película, y que además me acompaña verlas. He ido bastante al cine y me alegro de ello, es algo que al contrario de lo anterior he recuperado y para mucho bien. Por común acuerdo he puesto énfasis en revisitar y explorar el mundo del terror y el suspenso. La próxima semana tengo planeado una bella velada que consistirá en una doble función de “El conjuro 4” y “Atrapado robando”. Dos películas que me emocionan más por la experiencia que por ir a verlas.

En cuanto a las series no he tenido tiempo de ni siquiera descubrir alguna que me interese. He visto algunos episodios de la serie animada de Batman de 1992, una clase de producción que forma parte de la historia de la animación de superhéroes, pero fuera de eso ha habido poco. Tengo planeado empezar la cuarta temporada de True detective para aprovechar que he contratado HBO Max, me emociona conocer el papel que Jodie Foster hace como protagonista.


En cuanto a los videojuegos ha sido terreno sumamente árido, planee empezar a reconectar con mi infancia con la famosa serie de juegos “Brothers in arms”, pero no logré más que detestar un intento vano de ocupar mi tiempo de la manera menos reflexiva y “sopera” posible, además, curiosamente, fue la primera vez en mucho tiempo que parecieron asquerosos los gráficos de un videojuego. Dios mío que superficial me he vuelto.

Los pocos ratos que he encontrado para jugar he gastado las horas dándole al TFT y al LOL. Que por cierto, acabo de comprar el pase de temporada de la parte 3 del año de League of Legends, planeo pasar tiempo llenándolo y sacándole provecho a las recompensas, mientras tanto, pues no tengo nada mas planeado. Quizá por fin un día de estos pueda comenzar los Resident Evil que me faltan.


Entre otros hobbies, tengo planeado retomar mis cursos de guitarra poco a poco, además, hace tiempo que no adquiero algo para continuar la colección de relojes, funkos, discos y demás. En cuanto a los deportes, me he desapegado bastante, no en el hecho de no seguirlos, si no que apenas he encontrado tiempo para ver algún juego o encuentro; tengo planeado seriamente retomar el seguimiento exhaustivo de resultados y estadísticas, sobre todo que vienen meses buenos para el béisbol, donde comenzarán los play-off de las grandes ligas, comienza el béisbol regional en mi país y además viene la pretemporada e inicio de la NBA.


El trabajo ha ido bien, supongo, solo es que he encontrado los motivos que me han orillado a tomar actitudes que no me gustan para nada de las que probablemente hablaré después en este mismo lugar.

Cookie está de maravilla, de hecho, está acostada sobre mi regazo en este momento y me gustaría tener más tiempo para apreciar su ternura. Pero me espera una tarde magnífica y ocupada organizando mi agenda de septiembre, limpiando mi bandeja de correo, una buena comida, una sesión de guitarra, un par de clasificatorias en el lol, un rato frente a la gran pantalla, un encuentro con Jack el destripador, una noche de trabajo arduo y productivo; y sobre todo, alguien especial se acaba de levantar y me acaba de dar los buenos días, y lo único que quiero saber es cómo se siente.


Como siempre, es un gusto y un placer saber que sigues por aquí mi estimado y querido lector. Volveremos a vernos.



🙋