miércoles, 8 de enero de 2025

NOTAS CASUALES SOBRE LAS IDEAS Y LOS LUGARES QUE HABITAN



Algo que caracteriza mi estilo de escritura es la severa cantidad de digresiones que acontece a lo largo de un texto que aparentemente busca tratar acerca de un tema en específico. Si intentara buscar una razón de ser de esto que muchos considerarían una tremenda falta de respeto a la literatura creo que seria que mi estilo de escritura está muy influenciado por mi forma de conversar, podría decir que escribir (al menos en este formato) es una forma de diálogo, tanto si es para conmigo mismo como para con  otros. Alguna vez leí de Neil Gaiman que para él la principal razón que tenía la escritura era que a través de ella podía conocer lo que pensaba acerca de las cosas; no era tanto el hacerlo por entretener, divertir o hacer fantasear a la gente, por hacerse de un espacio entre los autores clásicos, famosos, laureados y reconocidos de la literatura mundial, ni siquiera tampoco por dinero o por cosas materiales; simple y llanamente lo hace para conocerse a sí mismo y al mundo que le rodea. Comulgo mucho con ese pensamiento, creo que en el interior, en el significado profundo de la razón de ser que tienen tanto la lectura como la escritura es eso, el acto mismo es un acto de conversación, uno crea y mantiene un diálogo trascendental en el que la moneda de cambio son las ideas. En rasgos generales creo que el arte en su completitud también es lo mismo, significa comunicación, intercambio; y el escribir es pasar a formar parte activa del proceso. Claro está que una vez dentro estas sujeto a una cantidad ridícula de reglas y pautas a las que te tienes que atener para hacer que el mensaje se transmita de una manera favorable de un punto a otro, y con ello, de una u otra forma, logre su cometido; de nada sirve un mensaje si no puede comprenderse. Esto es describir superficialmente como funciona el mecanismo natural de la interacción, tanto con nuestro interior como con el de los demás como con el del mundo entero, cada especie en su estado de complejidad determinada ha desarrollado sus propios y más eficaces formas de interacción, con sus reglas de comunicación específicas limitadas a sus capacidades funcionales como a su contexto, comunicarse es y ha sido siempre un método indispensable para la supervivencia. El humano, para llegar a donde ha llegado y situarse en el lugar donde se mantiene dentro de la cadena trófica de supervivencia ha necesitado de este mecanismo, ha necesitado de las ideas, y sobre todo, ha necesitado que las ideas sobrevivan.

Una cosa que no quería revelar tan directamente es que en los últimos días he decidido revisitar la obra de Gaiman "La vista desde las últimas filas", una colección de ensayos personales donde habla y expone sus teorías sobre distintos temas, personas y experiencias descritas con su particular estilo. Casi todos los ensayos se abocan a la cuestión literaria y temas relacionados, se suele mantener en la misma línea pero de igual manera es bonito ir descubriendo poco a poco el mundo y la manera en que trabaja la cabeza de un autor al que al menos yo le tengo bastante aprecio y admiración. El libro lo leí por primera ocasión hace unos 3 meses aproximadamente, lo conseguí en formato digital y no tarde mucho en acabarlo, aun asi sentia que al terminarlo no me quedaba con un buen sabor de boca, y no es tanto por el libro, si no por la manera en que lo lei, senti como a veces cuando ves una pelicula, juegas algún videojuego o inclusive escuchas alguna canción, sientes que cuando acaba no lo disfrutaste lo suficiente para lo bueno que sabes que es, y por lo tanto, guardas este sentimiento apremiante de querer volver a él para que en esta ocasión puedas rendirle el tributo adecuado y disfrutes como esperabas hacerlo por primera vez. Este tipo de situaciones suele ser contraproducente, muchas veces al acabar tu contenido por segunda vez te darás cuenta de que estabas en lo correcto, la decepción de que no estabas a la altura de la obra o que la obra no estuvo a la altura de tus expectativas, y por consiguiente, tu intención inicial no habrá sido más que un error. También puede darse el caso contrario, donde acabas triunfalmente tu segundo recorrido y por fin sientes la gloria que tanto anhelabas. Es un tema un tanto relativo, variara como varían las estaciones,  cada una tan impredecible como la siguiente y si nos extendieramos hablando de ello no nos alcanzarían los árboles en el mundo para nuestra tarea. Dicho esto, aunque no llevo más del 10% del libro (voy lento por estar enganchado a los volúmenes de The sandman y por una cosa sin importancia que se llama trabajo) lo estoy disfrutando enormemente, y además, esta vez estoy recuperando muchos temas sobre los cuales la primera vez que leí los ensayos quería versar aquí en el diario, traerlos a la mesa y discutir un poco alrededor de ellos, vertir mi contenido gástrico y descubrir que pensaba acerca de ellos, y creanme que aunque la mayoría sean relativo a libros, escritura y literatura, muchos son temas muy significativos y amplios, donde hay mucho de qué hablar y donde puede haber tantos tipos diferentes de opiniones y posturas que cualquier cerebro terminaria abrumado, inclusive en una actualidad como la que vivimos, llena de información, insustancial pero aun asi repleta.

Originalmente el tema que quería traer este dia era mucho más banal que el que resultó, aunque probablemente lo deje para mañana, he de decir que no es ni por lo menos salvo de interés, más que nada yo creo que por que muchos se verán reflejados en el típico espejo del "a mi tambien me paso". En fin, en el parrafo anterior hable de que en la obra que estoy leyendo, Gaiman plantea una infinidad de asuntos abiertos al debate, inclusive a la polemica, algunos de los que me interesaron fueron aquellos que hablaban sobre por que deberiamos proteger y fomentar tanto la lectura como los espacios para la misma, era un grito en defensa de las bibliotecas, las librerias, y todas aquellas personas que se dedicaban a trabajar en estos lugares; en lo personal, nunca fui de inclinarme a frecuentar bibliotecas ni librerias, ni de niño, mi relacion con este tipo de lugares no es que fuera mala, simplemente no me llamaban, no encontraba en ellos una razon que me anclara a gastar mi tiempo y recursos ahi, por lo tanto, mi descubrimiento con la lectura fue mas personal, y no hablo en el sentido de que fue unico, si no en el que fue como cuando conoces a una persona, algo totalmente fortuito; te la topas sin preveerlo, y de igual manera, sin preverlo desarrollas una relacion afectuosa y calida con el paso del tiempo, mi relacion con los libros fue asi, de niño por alguna u otra razon me topaba con un libro sin haberlo provisto, despues me daba el tiempo de conocerlo y de que me conociera, de internarme en el y que el se internara en mi, y para cuando menos lo esperaba ya teniamos una relacion mas profunda y valiosa, al grado de que al igual que con las personas, y hasta mas que con muchas personas, me era dificil separarme de el; Asi fue durante mi infancia y mis primeros años de adolescencia, toda la importancia se la daba yo al acto de la lectura y no tanto por que pensara que otros debian de tambien hacerlo y que yo debia compartirla, era algo egoista, me gustaba leer y quedarme con lo que descubria alli, esos mundos e ideas eran mios y de nadie mas y cuando me enteraba de que alguien intentaba adentrarse al igual que yo con interes en aquellos lares me mostraba celoso e inquieto. Por eso no creía que había proteger este tipo de lugares, que fomentaban, dentro de un sistema en constante cambio y con predilección a hacerlos desaparecer, un espacio donde no solo se preservarán y se transmitieran las ideas, si no que también eran espacios en los que todos eran bienvenidos, sin ningún tipo de distinción y señalamiento por tus particularidades y diferencias, si todo lo que querías era coger un tomo de entre los estantes todo lo que necesitabas era el compromiso de que una vez lo abrieras no lo cerrarías definitivamente hasta el final, solo eso te piden, compromiso y pasión por aquello que se hace ahí. Hoy en día mantengo postura completamente diferentes respecto a estos lugares y a su preservación, comulgo mucho con las ideas de Gaiman, creo que al asegurarnos de resguardar estos sitios y amparar a toda la gente que trabaja en ellos es un acto humano de solidaridad y compromiso social, al defenderlos defendemos nuestra identidad como civilización, protegemos la cultura y nos abocamos en empresas puramente empáticas, no solo con nuestra generación, si no con todas las que están por venir, las personas y agrupaciones que se empeñan en destruirlos no saben realmente el daño que le están haciendo al mundo y las personas que lo habitan. Aparte, visto desde otro lado, también creo que las bibliotecas, librerías, plazas y todo este tipo de emplazamientos son lugares mágicos, espacios límites entre la realidad y la fantasía, donde los sueños nos esperan, lugares donde se cumplen los deseos y las ilusiones suceden.

Quisiera explayarme más en cuanto a este último tema, pero quizá sea mejor explorarlo desde otra perspectiva en otra entrada junto con otras cuestiones puntuales más. Por lo pronto, no me quiero ir sin hablar acerca de otra idea de las que tenía muchas ganas de tocar hoy. Gaiman en uno de sus textos (precisamente es con el que abre la colección) habla también acerca de las ideas, sobre su esencia, sobre nuestros derechos y obligaciones para con ellas, y sobre todo habla de algo que me llamó mucho el interés, la censura. Que quede claro que esto no es ningún tipo de análisis y mucho menos una crítica de los postulados o la figura del autor, al contrario, admiro su trabajo y por este tipo de creencias él es quien es, y por lo tanto, creo que debería sentirse orgulloso de las mismas, hasta cierto punto. Gaiman expone que debería haber una total libertad en cuanto a la creación y la distribución de ideas, que no importa de qué carácter o naturaleza tengan o adopten, ni siquiera importa de quien vienen, lo que importa es lo que podemos hacer con ellas, o de ellas. Por lo mismo nos dice que nadie debería ser censurado por lo que cree, expone y defiende; en eso estoy a favor, en cierta medida, creo que las personas deberíamos ser libres de pensar lo que queramos, debemos tener la completa libertad, o al menos tener esa ilusión, de creer en lo que nos plazca, de conducirnos por nuestra vida de la manera en que mejor o peor creamos que nos convenga, no importa si eso nos lleva a la divinidad o destrucción, cada persona es libre de hacer consigo lo que ame, quiera y desee, de utilizar la oportunidad que se le concedió para los fines que crea correspondientes, y mientras se encarga de ello, debería tener derecho a disfrutar de libertad para llevarlas a cabo sin que se les moleste; ahora bien, aquí entra el meollo del asunto, todo esto debería hacerse siempre y cuando no afectes a alguien más. Es como el viejo dicho, tu libertad termina donde la del otro comienza, y creo que esto debería aplicarse a las ideas, aunque considero que llevarlo a la práctica es algo casi imposible, por eso entiendo por que personas como Gaiman o muchas otras prefieren que exista una total libertad, que no importa quien resulte ofendido o se sienta insultado, que lo que deberíamos promover entonces es la tolerancia, un mundo que sea más crítico y tolerante con las ideas, y en ese sentido estoy de acuerdo, sobre todo por que tolerancia es lo que falta en una sociedad tan extra polarizada y rota como en la que vivimos, hoy en día es imposible estar de acuerdo, y deja tu el estar de acuerdo, es imposible estar conforme, todo el mundo quiere cosas, quiere mas y mas y las quiere ya; y dentro de esas cosas también se encuentra la razón, todo el mundo quiere que sus ideas sean las buenas, las correctas, las mejores, las más grandes; algo más imposible que lo anterior, por que en cuanto a ideas las hay como personas, de todos los tamaños, colores y formas que te puedes imaginar. Ahora bien, ¿por qué digo que no estoy tan de acuerdo con esa postura que expone Gaiman?, todo se reduce a la potencial peligrosidad que una idea puede tener, creo en la supervivencia de las ideas, pero no en su inmortalidad, creo, muy en el fondo, que hay ideas que deberían morir, mas no que tengan que ser asesinadas, deberían de gozar del derecho de tener una muerte natural, o más que una muerte natural, deberían de tener el privilegio de tener una muerte épica, y que más épico que un duelo a muerte. Y puede que sea algo que suene muy fascinante, pero con duelo a muerte y fin épico a lo que me refiero es que la forma de morir de una idea debería ser en su lugar de nacimiento, en un diálogo, en una conversación. Allá donde se vieron formadas es donde deberán desfallecer; en cierto punto, una idea no es más que un producto, el producto final de un diálogo entre personas, entre seres, las ideas no flotan en el vacío ni van y vienen como éter. En ese sentido creo que las ideas encierran cierto tipo de materialidad, son como parásitos, necesitan de un huésped que las mantenga vivas, y por lo tanto necesitan de un medio y un vehículo para propagarse; se asemejan a cualquier tipo de microorganismo, y como muchísimos tipos de microorganismos, los hay cuales son nocivos para la salud. En su ultimidad, creo que una idea, si no te deshaces de ella, puede llegar a matarte. Bajo esa mirada entonces, ¿pensamos que deberíamos ser tolerantes con cualquier tipo de idea?, creo que sí, pero no en extremo, el cómo juzgar qué ideas son aquellas que lanzaremos al centro del coliseo es un tema mucho por demás bastante controversial, cada quien parte de un marco único, de una experiencia de vida tan particular que es imposible llegar a un acuerdo en común, es ahí donde creo que ya entra el "sabremos qué hacer cuando lleguemos", es como muchas cosas en el universo, impredecible. Lo único que nos queda en lo que llegue el momento entonces será gozar de las ideas, por que aunque todo este texto haya sonado como proveniente de un plano muy pesimista, más allá de todo, como lector, como escritor (malo), como persona, creo que las ideas tienen aptitudes maravillosas, tienen energía propia. Al fin y al cabo, creo que las ideas son las semillas de la imaginación, se pueden lograr cosas increíbles a partir de solamente un esbozo de fantasía; si no fuera por nuestro empeño en creer en nuestras ideas no estaríamos donde estamos, al fin de cuentas, si no fuera por eso no nos levantaríamos cada día, no despertáramos a las 5 de la mañana para hacer nuestro desabrido desayuno para bañarnos y comenzar el día con lo que sea que sea que hagamos, si no fuera por esa semilla de ingenio y creatividad que cada uno guarda en su interior no tendríamos la fuerza necesaria para afrontar cada mañana, no nos permitiríamos la regalía de una oportunidad mas, de intentarlo; sobre todo de intentarlo, una vez más, y una vez más, y una vez más, y así, hasta el final.

No se extrañen si en las entradas de los días que están por venir busco explorar más temas que tengan el mismo aire que los expuestos en esta. Me contenta ofrecerte una parte de mi en cada ocasión querido lector, es muy grato sentir que sé más de mi cada vez que visito este lugar, aunque en muchas ocasiones, cuando termino tengo la sensación presente de que, en primer lugar, no se como he terminado aquí, y en segundo, que no se de que mierda acabo de hablar.


Para Luke Combs y Brett Young, que pusieron con sus respectivos álbumes la banda sonora de esta entrada y con su obra la de mi vida.


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