miércoles, 15 de enero de 2025

NO SON NUESTRAS CARAS

 



Thomas Lea fue un artista especializado en el tema bélico que ilustró la obra “Marines Call It That 2,000 Yard Stare". El lienzo nos muestra un panorama desasosegante en donde tenemos a un soldado estadounidense en primer plano con una mirada aparentemente perdida, lejana y carente de toda sustancia. Una conciencia vacía, apartada de toda conexión de humanidad y esperanza posibles. Propio de una persona que ha estado en el infierno.
La obra pronto se hizo reconocida y en el argot común se comenzó a utilizar el título para designar un síntoma característico de condiciones como el trastorno por estrés postraumático. Este tipo de trastornos mentales eran muy comunes en personas que por su profesión, estilo de vida o experiencias habían estado sometidos a cantidades de estrés excesivas, a tal punto que el disociarse es una medida de afrontamiento. Militares en activo, criminales, pacientes con enfermedades graves, victimas de abuso infantil o agresiones sexuales, sujetos a los que amenazaron de muerte o presenciaron eventos atroces, entre otros. En lo que llevo de vida no creo haber presenciado una mirada así, de este tipo, tan única, como si la vida fuera succionada por completo.

Hace dos días renuncié a mi trabajo, y lo único que quiero decir es que siento como si estuviera en un momento sumamente crucial de mi vida. Todo alrededor se siente como una presión para tomar una decisión, dar los pasos que todos esperan que de, y yo lo único que quiero es un respiro.
Concretamente nunca toque el tema sobre mi trabajo. Hable un poco de él en algunas ocasiones, pero nunca le dedique una entrada pertinente a reflexionar alrededor de esta experiencia. Y creo que se mantendrá así. Podría aquí ahondar en el sentimiento de la incursión en el mundo laboral, el aprender a adaptarse a entornos y dinámicas en un ambiente de trabajo, nuestra relación profunda con entendernos como un ente laboral en el mundo actualizado, el sistema económico bajo el que vivimos; y cómo no, la experiencia de renunciar. Esos y muchos temas podrían ser abordados pero dejaré ese espacio en blanco; quizá en una entrada posterior pueda abrirme y ofrecerles más de mi historia personal, pero no de momento. Hoy solo quiero alargar la pequeña ventana de alivio que me he concedido, antes de sumergirme de lleno una vez más en las fauces de la jungla de asfalto. De hecho, hay un tema que me causa un impacto general mayor en mi.

Hace algunas semanas hice el intento de darle una segunda oportunidad a terminar el primer volumen de "el señor de los anillos", "la comunidad del anillo". Se que ya sueno un poco obstinado al hablar de una obra de culto sumamente reconocida de tal forma; como si es la obra misma la que me debería dar una oportunidad a mi. A cortas entiendas, no lo conseguí; y creanme que me peso de sobremanera. Hace mucho no me sentía tan frustrado por no poder terminar una obra, y no solo no terminarla, si no que encaminarme  a buen ritmo en explorarla. Muchos buenos entendidos de la obra de Tolkien sugieren que es un libro, una colección, que debes darte el tiempo de saborear en todos sus matices, de digerir el lenguaje, de procesar su estructura y sus nexos, de comprender más allá de lo que en el texto se encuentra. Sinceramente, en esta segunda ocasión, traté de hacerlo con esa mirada; y no se que paso en mi que aun y con esta perspectiva me resultó muy tedioso. Y no quiero ser malentendido, el que no me guste o no haya podido lograr mis objetivos en cuanto a ella no significa que sea una mala obra, al contrario, es tan buena que me resultó deleznable. El lenguaje es maravilloso y la cadencia de palabras inaudita; Tolkien sabe usar las palabras y las sabe usar bien, sabe en donde poner cada una, cual sigue de otra, y sobre todo, cual esta ahi y por que. No por nada fue además un reconocido filólogo y lingüista.
Tras revisar reseñas en sitios que valoraban el libro me di cuenta que no era único, si bien el grupo que se encuentra en una situación similar a la mía es minoría, existe mucha gente que no está hecha para esta obra. Y quizá se me critique, pero creo que jugaba mucho en desventaja, es una obra que requiere de mucho esfuerzo; y eso que apenas es el primer libro. Además, creo que es una historia difícil de consumir para las generaciones nuevas y venideras, en un mundo de tanto consumo inmediato y necesidad de impacto fulgurante y constante, esta obra es una antítesis, representa todo lo contrario; una aventura en la que debes adentrarte con toda la calma y tranquilidad posibles, una aventura en la que tarde o temprano descubrirás la sangre y el fuego interno que hacen mover a tantas almas; pero que por lo pronto tendrás que empezar andando, caminar por ese trazo llano a través de los bosques, pendientes y claros, encontrarte cada vez más con nuevas y diferentes correrías, pues hazañas increíbles te esperan; pero cada una en su momento.
Lamento esto, aunque pienso fielmente que como lectores no deberíamos sentirnos así. Todo se va filtrando, y si algo no es para ti, simple y sencillamente no es para ti. Si piensas que ya lo intentaste todo lo que quisiste, cierra la página y ve por lo siguiente. Quizá esta nueva historia está aguardando por ti; todo a su debido tiempo querido lector, al fin de cuentas, no puedes detenerte, hay mucho que hacer en esta vida.


Rara vez tenemos la oportunidad de dar las gracias a las personas que han influido en nosotros. No pierdas esa oportunidad.


😐

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