Este mes tuve problemas para poder generar ideas lo suficientemente cargadas de valor para poder reflexionar, yo creo que por que, en general, he vivido una vida mas inactiva, me he situado en menos situaciones enriquecedoras que generen inquietudes en mi. Por lo tanto querido lector, tal vez algunas cosas que hemos discutido durante febrero te puedan parecer un poco más superficiales. Sin embargo, el que casi no haya tenido oportunidad de producir tramas interesantes no significa que no lo haya hecho. Tengo en mis listas algunas ideas primitivas que no he tenido la oportunidad de esclarecer del todo; más que nada por que no he considerado tener la preparación suficiente para plantearlas de manera seria. Así que he decidido hacer una búsqueda de fuentes y utilizar diferentes herramientas a la mano para poder por fin darles forma y traerlas al diario. Esta es una de ellas, pero antes que nada, déjame darte primero un poco de contexto.
Esta tarde me tope con una historia WhatsApp de un amiga que publicaba la típica imagen de citas inspiracionales que es tan cliché hoy en día en redes sociales; la frase decía algo como (citando textualmente): "Somos reemplazables en lo que hacemos, pero no en lo que somos, lo que tu haces, lo puede hacer otra persona, pero lo que tu eres y lo que transmites, no". A lo que procedió a firmarlo con la inscripción: “Esencia”. Esta proposición me dejó con cierta agitación, mentalmente hablando, en mi cabeza se formó la semilla que después escribí en la aplicación de notas de mi celular; la simple y sencilla pregunta de: ¿Somos irremplazables o no?. Me surgió la necesidad imperante de explorar el tema, y todo a partir de la publicación de mi amiga. Para esto, antes déjenme hablarles un poco de ella.
Mi amiga es una mujer de aproximadamente 35 años, ya es madre de dos hermosos hijos aún pequeños. A su corta edad, es una persona con un largo recorrido de vida, ha vivido muchas cosas muy fuertes, unas más favorables que otras, como todo. Nos conocimos en mi trabajo anterior, éramos buenos compañeros y creo que hasta llegamos a ser buenos amigos (si a una relación así podría dársele esta definición). Hay algo en ella que me inclinaba a pensar que era sobre todo una buena persona; era amable, simpática, acomedida, servicial, flexible y orgullosa de sí misma. Siempre me sorprendió que fuera una persona muy abierta y que su forma de ser y expresarse correspondía mucho a una persona de su edad y situación, pero que a la vez no tenía problema alguno para mezclarse y convivir tan bien y tan desinteresadamente con personas mas jovenes como yo y algunos otros compañeros; quizá sea yo quien esté pecando de extremista en cuanto a la brecha de mentalidad entre edades. Fuera de todo eso, cuando me despedí de ese trabajo y de todos mis compañeros, me lleve la imagen de que es una persona muy amorosa y delicada. Pero sin el afán de hablar únicamente bien de ella, lo que sí noté, es que siempre percibí en su apariencia una débil pantalla de pesadumbre, un fino velo a través del cual se podía discernir una vida compleja, con su propio desasosiego e intranquilidad como cualquier otra; una persona que se había acostumbrado a demostrar una tranquilidad interior falsa. Y aunque a veces nos expresaba los motivos detrás de esta aparente inquietud, ella continuaba haciendo su trabajo y tratando a los demás como se esperaba. No profundizaré en sus problemas personales; basta con decir que al igual que muchos otros, vivía una vida familiar aquejada por sus propias dificultades; además, su situación personal se caracterizaba por una frustración histórica que se había obligado a aprender a tolerar. Una experiencia que muchos compartimos, donde la decadencia ha hecho su esfuerzo por mellar nuestra felicidad. Por lo tanto, quizá esto explique aunque sea en poca medida la razón de por que era habitual verla compartir, tanto en persona como en sus redes, mensajes con un tono especial de ánimo y superación. Quizá era o es, la forma en que ella tiene para paliar el dolor de la vida diaria.
Entonces, Esta tarde (mientras preparaba mi desayuno tardío), vi su historia y me paso por la cabeza la pregunta que te planteé al inicio, llegue a la conclusión que no tenía suficiente conocimiento para ofrecer una afirmación propia y sólida que diera respuesta a la pregunta, asi que decidí expandir mis conocimientos pregundole a mi familia que pensaba al respecto. Quería que me dijeran qué pensaban, que sabían sobre el tema, como se veían así mismos. Para no hacerte largo el cuento, juntando sus respuestas puedo decirte que concluyeron en que nadie es irremplazable. Logré entrever que se sujetaron más a mantener un enfoque pragmático que al confesional o explicativo. Con un tono un poco áspero me afirmaron algo como que no deberíamos creernos únicos ni indispensables, que esto es algo poco práctico, al fin de cuentas todos vamos y venimos. La verdad me pareció una acepción muy pesimista, me costó reprimir lo que sentía pero a pesar de todo lo logré, aunque no me fui del todo satisfecho. Concuerdo con ellos en algunos puntos que mencionaron, pero aun así me fui con la sensación de que hay algo más pero no era capaz de encontrar la forma de comunicarlo. Solo para aclarar y no dejar esto como una queja o se vea a mi familia como personas duras o negativas. Mis familiares son personas ya mayores de 50 años, casi 60, que han tenido vidas que han disfrutado tanto como han batallado; han bregado incansablemente y aunque hoy están cómodos en una etapa de edad avanzada puedo decir que no están del todo conformes con los lugares donde están, aceptan el tipo de vida que les tocó. Conociéndolos, me atrevo a creer que eso es algo más bueno que malo.
Teniendo ya esta información en mis manos no tenía muy claro qué hacer con ella. Sopese mis opciones y pensé que lo mejor era consultar aun más fuentes y juntar todas estas en una conclusión lo bastante sólida que me sirviera para bombardearla con preguntas, conceptos y experiencias personales, todo con el fin de tratar de formular una postura personal lo bastante fuerte como para representar una forma de pensar respecto al tema.
Desde la entrada anterior he consultado la herramienta de Chat-Gpt para que me ayude a desarrollar ciertas ideas y proyectos que me han cruzado por la cabeza. Me ha servido para conocer más y mejorar mi redacción; sobre todo para indagar en lo que dice la bibliografía de diversas disciplinas sobre los temas elegidos y sobre formas para escribir de manera correcta. Así que decidir el próximo paso fue sencillo, vendría a Chat-Gpt para ayudarme a darle forma al ensayo que incluiría en esta entrada. Discutimos mi postura con otras tesis que tanto defendían como atacaban mis argumentos, me ofreció su opinión sobre lo que pensaba de mi texto y que tipo de palabras debía incluir y cuáles no. En una última revisión redactó un ensayo formal para mi, con tintes mucho más profesionales a mi parecer, pero la verdad es que me pareció mucho más interesante incluir mi texto original; es decir, el prompt que utilice para realizar y pulir dicho ensayo. Me costó pero mi decisión final fue la de incluir a continuación el texto original y guardar en un documento distinto para una entrada anexa a este, el ensayo final producido por chat-gpt.
Aunque ambos son cortos considero que ofrecen una postura que me satisface de sobremanera respecto al tema; me parece que acierta en cumplir la función de responder de la manera más genuina lo que pienso sobre la pregunta principal. Te lo describo a continuación en la siguiente y última parte de esta entrada; así como, mi estimado lector, te invito a que formes tu propia postura sobre el tema:
*Texto del prompt utilizado para generar el ensayo personal del tema en la herramienta Chat-Gpt
[Muy a mi pesar creo que la respuesta se inclina más por la afirmación de que SI somos reemplazables en su mayoría como entes existentes y actuantes; no hay rol, papel o lugar que como productores de experiencias no podríamos compartir en común con algún otro. Eso es algo que puede resultar sumamente frustrante para todos, porque nos hace ponernos en situación de conflicto, nos hace enfrentarnos a una interrogante que demuestra nuestro vacío existencial, porque al afirmar algo así básicamente estamos poniendo sobre la mesa el hecho de preguntarnos acerca de nuestro valor verdadero; la inquietud natural de definir el por que de nuestro ser y existir. Lo primero que se le puede venir a la mente a cualquiera al preguntarse o decirse algo como esto es: “Bueno, si cualquiera puede ocupar mi lugar, entonces ¿Cuál es mi valor verdadero”, ¿Por qué existo?, ¿Por qué y para qué soy importante?, si soy totalmente reemplazable. Creo que nos importa esta cuestión porque nos hace dudar de nosotros, de lo que somos y del sentido de nuestra vida por completo.
En el fondo nos gustaría ser irremplazables porque eso nos dice que tenemos un valor intrínseco, es decir, valemos por sí solos; nuestra existencia estaría inherentemente justificada, no necesitaríamos nada más porque ya en lo que somos y hacemos se encuentra el sentido, el significado y la importancia, seria una concepción estática, no haría falta cuestionarse nada y en ese sentido no haría falta buscar un significado, un valor o una razón de ser, pues estos vendrían predeterminados. Bajo esa premisa que me parece falsa, estaríamos completos; ya que al afirmarla nos situaríamos en un centro dentro del espectro de la existencia. Para mi eso también es algo sumamente soberbio, creo y afirmo que pienso que NO somos el centro de nada en relación con el mundo; el universo gira y progresa y se desarrolla y transforma a su propio ritmo y bajo un interés y un proceso, en primera medida incognoscible, y en segunda, de interacción inaccesible. Respecto a esta evolución somos insignificantes, a muchos diferentes niveles de la escala universal somos seres ínfimos, sin importancia. Bajo esa percepción de creernos irremplazables me parece más que ilógico, absurdo.
Ahora bien, volviendo a la cuestión del problema de la identidad, la existencia y la esencia; aun y con todo, me cuesta separarme por completo de la idea de que hay algo único en nosotros. Soy alguien un poco idealista en algunos temas y sentidos y me gusta tener y creer en la esperanza; y creo que en el fondo, aquí hay algo de esperanza.
Mi afirmación conclusiva o mi proposición definitiva podría ser: Si bien no somos irremplazables en todo aquello que podemos representar, somos irremplazables en aquello que hemos representado; en ese sentido, el valor de nuestra existencia como entes productores de experiencia y significado no recae en la posibilidad dentro del proceso del ser y el actuar presentes, si no en el producto de "haber" del ser y el actuar; en pasado.
Si observamos el panorama general, se puede confirmar que en la medida de la capacidad de algo de ser reemplazado, cualquiera puede ocupar el lugar o papel en el que estamos o que podemos ejecutar, pero nadie puede ocupar el lugar que ya hemos habitado. Esto reposa bajo la proposición de que tanto el presente como el futuro son contingentes y el pasado es inmutable. Nuestra historia, aunque ya no sea algo actual, es algo inalterable, es algo que ya no se puede transformar, ahora forma parte de la narrativa común; sea cual sea, constituye tanto lo que somos como lo que seremos.
Y si bien esta historia puede ser interpretada de manera relativa por cualquier sujeto, una vez confirmada la existencia de un significado, el significado puede variar, pero no se puede desvalidar la existencia del ente que produce dicho significado determinado. Dicho de otra forma, puede cambiar la forma en que se utilizan y configuran las piezas, pero no se pueden cambiar las piezas.
Respaldar algo así puede ser sumamente sencillo a partir de la siguiente ecuación lógica. Dicho de que el presente es producto de un pasado, este último sería inalterable, puesto que si se cambiara para ser diferente, el presente resultado de ese pasado también sería distinto, y esto (al menos de momento) no hay forma de saberlo ni demostrarlo.
Por todo puedo concluir en que, no somos irremplazables por lo que somos, si no por lo que hemos sido, cada acción o inacción en tu pasado ha dado paso al universo que hoy habitas. En ese caso el futuro siempre es en cierta medida algo incierto, el presente siempre es un proceso, y el pasado un resultado. Dicho de otra forma, puede ser cualquiera que no seas, pero resultó que no fue cualquiera, al final, FUISTE tu. En ese sentido, querido lector, somos irremplazables.]
💛

No hay comentarios.:
Publicar un comentario