miércoles, 9 de abril de 2025

FLAMINGO LANE


El día de ayer, después de varias semanas de ausencia, me di cuenta que el autor George R.R. Martin subió unas cuantas actualizaciones de su blog personal “NOT A BLOG”. Martin es la inspiración principal por la que decidí mudar el formato desde lo restrictivamente personal a algo como un blog en el que pudiera escribir como si sintiera que estoy compartiendo mis opiniones y emociones con un público o audiencia; de hecho, el título de mi blog personal es una referencia directa y sin vergüenza a la plataforma de Martin.
Algo que me parece sensacional es que el sitio web es la principal forma (y hasta creo que la única) de comunicación oficial que utiliza para publicar mensajes, noticias o textos con su voz auténtica. He sido gran fan de su blog desde hace tiempo; las entradas que más disfruto de su diario son en las que da actualizaciones de su vida, donde nos relata que ha hecho las últimas semanas o meses, ahí habla sobre los lugares a los que ha ido, los eventos a los que ha asistido, y hasta las últimas cosas en las que se encuentra trabajando. No son muy frecuentes, el mismo autor ha platicado que sus oportunidades para hacer entradas están condicionadas bastante por su apretada agenda y la poca cantidad de espacio libre y energía que le quedan después de atender todos esos pendientes. Yo lo entiendo, después de todo, además de ser una persona mayor que ya tiene más de 70 años; es una persona muy famosa y reconocida en un sin fin de medios y por una extensa cantidad de personas, grupos y comunidades; llegados a ese punto entiendo que debe ser realmente difícil concentrarse en escribir a diario.
Yo que soy un simple mortal, tengo la oportunidad de escribir más a menudo, y a pesar de todo se me complica traer una entrada todos los días. Pero fuera de esto, también disfruto mucho de hacer entradas de actualización, donde puedo hablar no con una voz propia, por que eso lo hago siempre, pero si con un tono mucho más relajado, libre y evadido; me gusta platicar sobre qué es lo último que me pasa y ocurre en el día a día. Es por lo mismo que no puedo quitarle la etiqueta de “diario” al formato, si bien la mayoría de escritos sean divagaciones respecto a ideas o temas, también me creo alguien capaz de transformar las pocas anécdotas y situaciones que me pasan en cosas que pueden tener algún tipo utilidad si las traigo al diario. Tal vez sea pura fantasía, pero me da una cierta clase de alivio que parte de las razones por las que escribo estén poco a poco sustentándose.

Como muchos sabrán (o tal vez no), me licencié como enfermero en 2024 y desde que me gradué pase por la típica sucesión de requerimientos burocráticos comunes, papelería que de una forma u otra tenía que terminar sacando si quería aspirar a buscar trabajo en cualquier institución de salud. La cuestión está en que como en todo lo que respecta a gobierno, los trámites tardan y tardan bastante, por lo que decidí buscarme un trabajo temporal en el que pudiera pasar el tiempo y acometer cierto tipo de inquietudes personales diversas. Es así que durante unos 6 meses entré a trabajar en un negocio que estaba ubicado cerca de mi casa, durante esos 6 meses y hasta un par después, mi vida mayormente giró en torno a las dos cuadras por las que iba y venía a diario. Mi mundo se fue poco a poco transformando en una jaula parecida a una habitación de 4 paredes; y fue en menos de lo que pensé, que mi mente tomó el mismo aspecto.
Como bien sabrán (o tal vez no), hace algunos meses tomé la decisión de dejar ese último trabajo para poder por fin encaminar mi vida en una dirección mucho más firme; la intención era meterme de lleno en el tipo de trabajo, ambiente y estilo de vida en el que se supone estaba preparado. Decidí tocar un par de puertas y en lo que esperaba respuesta me coloque en una especie de “stand by”; este tiempo me sirvió para explorar muchas otras cosas tanto nuevas como algunas otras que había dejado de lado por la poca cantidad de tiempo que me quedaba para disfrutar de pasatiempos. La mayoría fueron de índole personal, disfrute enormemente de ellas, pero aun me sentía encerrado, con el tiempo me convencí de que seguir así se convertiría a la larga en un problema serio; esta fue una cuestión que empezó a hacer mella en mí, y poco a poco fue creciendo un miedo interior que me estaba presionando constantemente para tomar una decisión.

La mayoría de personas dicen que un rasgo de una persona inteligente es el saber identificar cuándo se presenta una oportunidad y si hay que tomarla o hay que dejarla; en lo personal, siento que he dejado de lado ya bastantes oportunidades, hoy me encuentro un poco cansado de la vida estática en la que me he enclaustrado el último par de meses. Hace un par de semanas me surgió una oportunidad fantástica. 
Mi hermano vive con su familia en la capital del estado, una ciudad que se encuentra a una hora de distancia de donde vivo actualmente. Esta ciudad es la misma en la que transcurrió la mayor parte de mi etapa universitaria; desde mis 17 hasta mis 21 años estudie en la facultad de enfermería de la mayor universidad del estado; la verdad es una universidad muy buena, es reconocida a nivel regional y creo que ofrece muy buenas oportunidades de preparación y convivencia estudiantil.
A pesar de la pandemia de 2020 y otro tipo de problemas, los pocos años que viví en esa ciudad como un estudiante foráneo, joven y con un completo sentido de la libertad y un profundo sentimiento de enmascarada depresión, han sido los mejores de mi vida. Los mejores tiempos, los peores tiempos. Desde que me fui de ahí para volver a mi hogar y a mis raíces, me obsesioné intensamente con la idea de regresar, por todas las vivencias y personas que había dejado allí, por el tipo de persona que era y que estaba dejando de ser. La idea se convirtió en un constante tamborileo oculto en la parte trasera de mi mente. El tiempo pasó y me fue fácil acostumbrarme a mi vieja vida.
Escuche de mi madre la noticia de que mi hermano y su esposa llevaban algún tiempo buscando solicitar un crédito de vivienda, llevaban meses visitando casas en venta, la idea era por fin tener un lugar donde pudieran establecerse, donde formar un futuro hogar para su naciente familia. Encontraron uno que consideraron medianamente ideal y empezaron todo el papeleo correspondiente. La mudanza se hizo inminente y me nació el interés por preguntar qué harían con la casa que dejaban. Como verán, aunque el deseo de volver se había hundido entre otras prioridades, se encontraba aún ahí, latente, cargado de relevancia.

La propiedad es una casa en renta cerca de uno de los bulevares principales de la ciudad, a medio camino entre el aeropuerto y la universidad, en el corazón de la zona urbanizada de la ciudad. En la zona hay muchos hospitales a los que puedo aspirar, así como una gran cantidad de negocios y establecimientos que cubren todas las necesidades de uno; creo que el cine más cercano está a menos de 5 minutos. Además, a lo que me han platicado, está en un barrio seguro, tranquilo, popular; por lo que aparenta, no es conflictivo. Lo que más me atraía era saber cuánto pagaban de renta, cuando pregunté y me respondieron, supe, con todo motivo, que era LA oportunidad que estaba esperando. Después de haber tomado la decisión, platiqué con mi madre ciertas condiciones, pues sin trabajo ni ahorros era imposible que me moviera completamente por mi cuenta. Ella accedió, tal vez un poco harta de mi estancia habitual en la casa, y tal vez quizá también guiada por el sentimiento maternal de ayudarme a crecer.

El día de hoy precisamente, mi madre y mi tía salieron temprano por la mañana por razones médicas con dirección hacia la capital, quedaron pasar a la nueva casa de mi hermano para visitarlo, ver a mi sobrino, y de paso, reclamar las llaves de la que será mi nueva casa. Mientras escribo esto me encuentro esperando impaciente a que lleguen y me las entreguen. La mudanza como tal no tengo previsto hacerlo hasta dentro de una semana; la verdad es que no tengo muchas cosas que mover, pero esta última semana he estado pensando hasta cansarme todo los detalles que conlleva el inicio de mi nueva vida como un adulto (medianamente) independiente. Le he dado vuelta tras vuelta en mi cabeza y sin duda imagino el estrés que me puede representar, pero todo eso se ve empañado por la firme convicción de que es el inicio de una nueva etapa en mi vida, un momento de esos que con seguridad dices son parteaguas que transforman todo. Es el comienzo de algo mayor, y a la vez que estoy lleno de incertidumbre, me encuentro aún más lleno de emoción y expectativa.
Aun veo con cierta confusión la inmensa cantidad de cambios que esto traerá para todas las distintas áreas de mi vida, incluyendo el diario; obviamente no lo dejare, pero no sé de qué forma impactará tanto en mi frecuencia como mi energía y creatividad para escribir, de alguna manera pienso que se verá enriquecida, pero también creo que se recortará en muchos lados, por el tiempo más que nada.
Hay una gran cantidad de proyectos que quiero empezar y hacia los que me quiero dirigir estando ahí, no me gustaría platicar mucho de ellos en esta ocasión, quiero darle tiempo al tiempo y enfocarme en situar la atención en cumplir paso por paso lo que tengo previsto. Tengo bien planeado en lo que quiero trabajar estos primeros meses, la verdad son cosas bastante sencillas, relacionadas con emparentarme una vez más con la ciudad, con los contactos y el estilo de vida que si bien no va a ser el que tenía, pero si el que ahora requiere.

Sobre mis impresiones; en primer lugar, estoy muy ilusionado, a pesar de que era algo que deseaba, el que te caiga algo así como del cielo y no tengas mucha oportunidad de pensarlo, hace que tiendas a tomar decisiones impulsivas, orientadas por la emoción; he de confesar que me da un poco de miedo ello, puesto que estoy poniendo sentimientos puros y profundos en juego y el que algo salga mal en el proceso de obtenerlo creo que seria algo que me destrozaría. Fuera de eso, una vez que se ya se confirme y me encuentre viviendo ahí, creo que el miedo a que se me arrebate eso pasara a segundo plano, presiento que me dominara el júbilo y el entusiasmo de comenzar a trabajar, acompañado, obvio, de los respectivos miedos e inseguridades. Pero bueno, eso será algo que ya veré estando ahí.

Estos días he tenido tiempo de adaptarme a la idea, el enfoque ha sido claro, me gustaría crear un espacio propio y a la vez propicio para crear mis proyectos. Me surgió la imprudencia de bautizar el nuevo lugar. Es común que se me ocurran locuras así, me gusta nombrar cosas y creo que soy bueno haciéndolo, o por lo menos superior a la media, así que crei que seria una buena idea que si pensaba en este lugar como un lugar de proyectos, necesitaba reconocerlo, darle una identidad, nombrarlo. No es una oficina ni mucho menos, al fin de cuentas es donde viviré, pero es algo con lo que soñaba desde hace mucho. A veces es raro como ciertas cosas tienen la capacidad de hacernos tan felices, o al menos de engañarnos con serlo, es inexplicable, lo cual es algo bueno, por que podemos seguir creyendo en ello.
No se de donde salió el nombre, a menudo me pregunto de dónde vienen mis ideas, y es algo extraño, a veces tengo una imagen clara, a veces tengo un ligero atisbo y en ocasiones no tengo nada. Flamingo Lane es una de las últimas.

Es grato tener la oportunidad de escribir sin tapujos y sin aquella vocecita exigente de perfección molestándote en los oídos. Me gusta escribir así y espero hacerlo más en un futuro, tal vez pueda hacerlo en los tiempos que vienen, espero que si. Mientras tanto, querido lector, espero que hayas disfrutado el trayecto hasta ahora, toma un descanso porque aun viene mas, de hecho prepárate, porque viene la mejor parte.


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